lunes, 15 de agosto de 2011

Suficiente para 24 horas...











Capítulo 2: Acción en la oscuridad.

















Camina despacio por un bosque ardiendo. No sabe si el camino es correcto, solo espera encontrar una salida a la situación. Eso es lo que siempre había hecho, había elaborado un mapa, había trazado el camino para que Esteban cambiase. Sabía que era una persona buena y que ella lo podía cambiar ¿a mejor? Pero, los mapas que trazas para la vida de otra persona no suelen funcionar, y menos si el amor que había catalizado en Esteban ya solo era manipulación, agresividad, exigencias.

Melena con 23 años era la típica niña salida de la universidad con ganas de comerse el mundo . Había estudiado dos carreras a la vez, magisterio y psicopedagogía, esto le había quitado la posibilidad de disfrutar más de sus compañeros y de la vida nocturna universitaria, pero eso no le importaba, siempre había disfrutado y en el fondo sigue disfrutando de sí misma.
Auriculares puestos, escuchaba “Come to my Windows “de Melissa Etheridge. disfrutando de sus suaves notas y su voz un poco ronca, no reparó que un día de verano puede marcarte para toda la vida, la vida de una muchacha puede cambiar de la noche al día, ¡nadie, nada, avisa de eso, nadie esta preparado para ello!… solo sucede y ojala sea para bien… ¡ojala sea para bien!.
¡Hola me llamo…!.( Presentaciones, coqueteo, chico se presenta a chica, todo pinta bien)

Pablo dejo su tapadera y se fue directamente al coche, son 15 minutos desde el trabajo, ya no podía permitirlo más, esta vez, no permitiría que esa mujer fuera otra vez golpeada. Llego a la cafetería en la que había quedado con Melena, una de esas de 24 horas, no se le había ocurrido una mejor idea para que no pasara frío mientras estaba en la calle, peo no estaba allí. Enseguida empezó a buscarla por los alrededores, sabía que su novio no la dejaría en paz, “estos malditos garrapatas no viven ni te dejan vivir, esto es la maldita lacra para nuestra sociedad…” pensaba para sus adentros. No toleraba muchas de las cosas que pasaban a su alrededor, especialmente los pedrastras y la violencia de género, no lo aguantaba.
Seguía buscándola, pero su olfato no le iba a fallar hoy, encontró una zapatilla de esas de andar por casa, cerca sangre… “ese maldito vampiro disfrazado de amor humano”,…, siguió buscando hasta que empezó a escuchar gritos, era dolor lo que se escuchaba, era desgarrador lo que llegaba a sus oídos. Eran casi las 12 de la noche y la oscuridad era penetrante a extremos insospechados, la calle hostil como siempre, amenazadora. Se adentró en un callejón sin salida, allí estaban los dos, sus voces llegaba a sus oídos con claridad…
“Tu me das lo que te pido y vasta, sin rechistar, no me ibas a dar todo tu amor, pues quiero todo, lo quiero todo, ¡que coño cena es esa! Ni un cerdo come peor” “ya no hay manera de que te guste algo de mi, a todo le ves defectos porque eres así” Golpe, grito… “eso es porque no te esfuerzas en absoluto, eres una ruina, eres…”
Antes de concluir sus palabras fueron silenciadas con un pañuelo en la boca, Pablo había aprovechado la confusión para acercarse detrás de el. Esteban, así se llamaba, enseguida se quiso defender, pero Pablo llevaba muchos años adiestrándose y lo primero que hizo fue dar dos patadas de manera certera a sus articulaciones, de sus piernas, de tal manera que su cuerpo estuviera a la altura de su víctima.
Mira maldito vampiro, carbón, te voy a dar dos horas para que vayas a su casa y recojas todo lo tuyo lo metas en tu coche y te largues de aquí. No te quiero ver por este barrio nunca. Esteban se intenta resistir otra vez, y coge a Pablo desprevenido, le alcanza con su cabeza en la barbilla sacudiéndola hacia atrás. Ya Esteban no pudo hacer nada más, Pablo por instinto natural, retoma su posición dando un paso atrás, Esteban se levanta y este por cortesía le deja solo un segundo de tiempo. El justo para abalanzarse hacia el y reducirlo.
Media hora después Esteban estaba amarrado en el maletero del coche, con un trapo en la boca, sus cosas también estaban en el coche. Entre Pablo y Melena habían cogido prácticamente sus cosas y la habían cargado en el coche.
Melena: Que vas a hacer con el
Pablo: Lo que sea, lo va a hacer fuera de tu vida. Por su bien, no debería estar con ninguna mujer.
Melena : a donde lo vas a llevar?
Pablo : Cuidate Melena y la próxima vez busca a alguien a quien no salvar, a alguien que te quiera un poco.
Pablo conduce un buen rato. Solo escucha los sonidos típico de la ciudad desierta, el cuerpo detrás esta dormido, el somnífero ha hecho su efecto. En tres horas llega a un escampado, un lugar desierto. Allí, coge una silla y pone el cuerpo dormido de la víctima. Espera a que se despierte.
¿Qué quieres, quien eres?
Solo te responderé a la primera pegunta, quiero que no te acerques a ninguna mujer en años, si me entero de sigues haciendo de las tuyas, la próxima vez se lo contaras a los gusanos.










Los caminos de la vida continúan para Melena. Una persona buena se merece lo mejor y puede que ahora el camino sea el correcto… Pero hay una duda que le queda…¿y quien es Pablo y por qué?...La idea se le disipa rápidamente…tiene una vida por delante y ahora solo toca una sola cosa… VIVIR






Martes, 19 de Enero,
“Buenos días amigo, buenos días bienvenido al mejor día de tu vida, bienvenido al paraíso…”

Continuara…

jueves, 4 de agosto de 2011

Poesía Cubana







Poema IV

Vengo del puerto donde mis manos
hiceron el amor.
Vengo despacio atando pensamientos con estas piedras
donde mis manos hiceron el amor con otras manos
donde mis ojos hicieron el amor con otros ojos
donde mis piernas sujetaron el amor para no caer sin antes
levantarse de ese mar donde mis huesos hiceron el amor
con otros huesos.

Allá quedó la mistad exacta de mi sien
haciendo el amor con la mitad exacta de otra sien
que un día nació para encontrarla.




Allá detuve al tiempo pero aún era muy niño
para entender que los cabellos sólo hacen el amor
con otros cabellos y no con ellos mismos.

Vengo del puerto donde las manos que hicieron el amor
comienzan el fuego.

Karel Aleyei (Santiago de Cuba, 1975)




Fuente: Poesía Cubana hoy.




Autores: VV.AA.

¡PALABRAS!

“Palabras para cantar. Palabras para reír. Palabras para llorar. Palabras para vivir. Palabras para gritar. Palabras para morir”
J.A. Labordeta.