lunes, 5 de julio de 2010

Primer contacto: Ensayo sobre la ceguera.


Por primera vez leo un libro de Saramago y de entrada me ha marcado el comienzo del libro.
Ensayo sobre la ceguera no es otra cosa sino una aproximación a las cegueras que vive nuestro mundo. ¿qué pasa si metemos en un mismo saco las cegueras de muchas personas juntas? ¿qué ocurre si metemos en un mismo saco las consecuencias de nuestros actos y las repercusiones de nuestros que haceres cotidianos que digamos, no son nada considerados ni respetuosos para con el prójimo?
¡Tachan! ¡Sorpresa!

Sin duda, no es nada halagüeño lo que nos espera si la ceguera continua, el precipicio moral del cual se cierne el ser humano puede tener unas consecuencias desastrosas, y que inequívocamente puede llevarlo a su propia aniquilación.

Bueno, seguimos leyendo y espero seguir con los ojos bien abiertos.

sábado, 26 de junio de 2010

El amor conoce formas que nos resultan extrañas.

-“¿De que tiene miedo?

-No lo se

-No tendría que preocuparse por nada. Es usted su hija, ¿por qué duda de su amor?

-Nos abandonó.

-¿Y qué tiene que ver una cosa con la otra?

-¡Todo!-Le dije. La voz del fiscal.

-¿por qué? El amor conoce formas tan diferentes. Julia, tiene tantos rostros distintos, que nuestra imaginación no alcanza a representárselos todos. La gracia está en reconocerlo cuando lo tenemos delante.

-¿y por qué resulta tan difícil?

-Por que solo vemos lo que conocemos. Solo confiamos en los demás para hacer las cosas que nosotros mismos seríamos capaces de hacer, tanto en lo bueno como en lo malo. De ahí que reconozcamos al amor principalmente en la imagen que nos haemos formado de él. Deseamos ser amados del mismo modo que amamos. Cualquier otra forma nos resulta inquietante. Le salimos el paso con dudas y desconfianzas, malinterprentamos sus señales, no comprendemos su idioma. Nos quejamos. Afirmamos que el otro no nos ama, pero lo que hace en realidad es, quizá amarnos de otro modo, su modo; uno que nos resulta extraño. Espero que comprenda mis palabras cuando haya concluido mi historia.

-No entendí lo que decía. Pero confié en él.

"El arte de escuchar los latidos del corazón" Jan-Philipp Sendker.

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Reflexiones:

Dos semanas y sigo con su sabor, su recuerdo, su tacto. Dos semanas y suma y sigue, pues todo lo que queda en mi de la lectura de este maravilloso libro son cosas positivas. Nos encontramos con un libro que recomiendo desde aquí, es una novela, un relato, un cuento maravilloso sobre el amor. Pero no el amor que vivimos cotidianamente en nuestro mundo, sino un amor que va más allá del tiempo, del espacio, de las circunstancias de la vida, de los prejuicios, de las críticas, de la esclavitud, de la posesión, y un largo etcétera.

Si dunda para mi ha sido como llenar de nuevo mi vaso de la esperanza en que existe realmente el amor y de que el amor supera muchas veces nuestra visión del mismo (y porque no, que el amor llegará alguna vez a mi vida).

La protagonista de nuestra historia desconoce de que le hablan, sólo al final todo cobra sentido, un sentido que le hará cambiar todo lo que había pensado antes y verá a su padre con los ojos correctos.

Por otro lado me plantea a mí muchas cosas, muchas dudas sobre la superficialidad sobre la que vivimos, un mundo donde hacemos trascender cosas que realmente no importan, situaciones que nos bloquean y que realmente son superficiales. Cuando realmente hay un problema importante dar un abrazo no significa nada, mirar con exactitud la factura de una compra no tiene sentido, mirar donde te sientas, en que lugar te colocas, que los amigos vayan o vuelvan, que si los demás te ven bien, o el aparentar ante los demás no significa nada, no es importante., que la fortuna te sonríe, nada importa. Sólo importa, sólo importa el amor. Ese es el amor que nos habla el libro.

José Antonio.

domingo, 20 de junio de 2010

Eterno Saramago


Desde Fuerteventura, la isla vecina, se te recuerda. En el aeropuerto de la isla me entere de la noticia, y enseguida busque información sobre tu despedida. ¿Despedida? Te encuentras en el corazón de mucha gente, y tu gente canaria en especial te recordamos cada vez que leemos tus palabras, cada vez que miramos a Lanzarote, …

Tengo el compromiso de leerme un libro tuyo, lo tengo aquí pendiente de ser leído, “Ensayo sobre la ceguera”. Y lo voy a empezar hacer desde hoy.

Saramago sigues vivo entre nosotros, tu recuerdo será eterno, será ahora más que nunca vivo y vives entre tu gente canaria.

José Antonio


sábado, 29 de mayo de 2010

Es la ira, el miedo el que te vuelve ciego o sordo


Tienes que aprender a meditar sobre este asunto- le dijo-Quien vive sin ojos debe mantenerse alerta. Parece más sencillo de lo que es. Debe sentir cada movimiento y cada respiración. En cuanto se despiste o desconcentre, sus sentidos lo conducirán al error,… Si soy impaciente…, si la ira hace mella en mí… El problema no son los ojos o los oídos Tin Win. Es la ira lo que te vuelve ciego o sordo. Es el miedo lo que te vuelve ciego o sordo. Es la envidia; la desconfianza. El mundo se encoge o se sale de quicio cuando te enfadas o sientes temor. Y no solo nos pasa a nosotros, sino también a los que ven con los ojos. La diferencia es que ellos no lo saben.

Todo ser humano, toda criatura terrestre, tiene miedo. Nos envuelve como hacen las moscas con los excrementos de buey. Los animales salen huyendo; se escapan o corren o vuelan o nadan hasta que consideran que ha pasado el peligro o hasta que caen muertos de agotamiento. Los hombres no somos mucho más inteligentes. Intuimos que no existe un lugar en el que podamos escondernos del miedo, pero aun así lo intentamos. Aspiramos a ser ricos y poderosos; nos hacemos ilusiones de ser más fuertes que los demás; intentamos dominar; a nuestros hijos y nuestras mujeres, a nuestros vecinos y amigos. El despotismo y el miedo tienen algo en común: son ilimitados. Pero con el poder y la riqueza sucede lo que con el opio, que en mi juventud probé más de una vez: ninguno de los dos cumple sus promesas. El opio no me aportó la felicidad eterna; me hizo desear cada vez más. El dinero y el poder no vencen al miedo. Solo hay una fuerza superior a él. El amor.


"El arte de escuchar los latidos del corazón" de Jan-Philipp Sendker.
Reflexiones:
Cuando veo estas palabras, estos pensamientos, etc. Muchas cosas me pasan por la cabeza, muchas ideas, muchas vivencias, etc. La envidia, la desconfianza en los demás, el estar por encima de los demás, el querer ser más de lo que somos, el hacer del otro nuestro capricho personal, etc., nos muestra el miedo de la persona en ser tal como es o la envidia de no tener lo que realmente se es, o el deseo de tener lo que no se tiene y quisiéramos tener. Todo esto y demás nos hace llegar a un grado de insatisfacción en nuestra vida.
Según el budismo, el deseo es el desencadenante de todos las insactifacciones, de todos lo dolores, pero ¿cómo poder eliminar este deseo?.
Estamos en una sociedad que nos dice que tenemos que superarnos día a día, pero no para ser mejores personas sino porque hay que estar por encima del otro que te puede quitar tu trabajo, estar por encima del otro para tener un mejor trabajo, estar por encima del otro para tener ese mejor coche, ese mejor chalet, o simplemente ser mejor porque yo soy el más guapo, el más inteligente, el más…

Estamos en una sociedad donde el compararse con los demás este de moda, soy guapo quiere decir soy más guapo que…, soy listo quiere decir soy más listo que…, etc.

En definitiva, estamos en una sociedad que crea inseguridad en la persona si no tiene determinadas cualidades, si no supera distintos retos, si no tiene determinado amor o pareja, si no tiene determinada carrera, etc. Con ello no quiero decir que es bueno y bonito tener lo anterior, todo lo contrario estaría muy bien, sino que el fin, el objetivo no debe ser poseer estas cualidades, no, todas estas cualidades han de partir de la configuración de la persona y del ser persona.
Ser persona implica un desarrollo personal, afectivo, sexual, psicológico, físico, espiritual, etc. y de esto nos hemos olvidado. Sin duda, estas cualidades no lo podemos adquirir solos, necesitamos de los demás, es con los demás como más y mejor podemos adquirir muchos de los aprendizajes.
En definitivo, sólo si conseguimos ser ricos como personas podemos obtener por añadidura nuestra felicidad, eso es fundamental, o por lo menos es un primer paso que hay que dar.

Quiero concluir diciendo que el libro esta siendo un verdadero descubrimiento, me esta encantando. Es uno de los grandes momentos de mi vida como humilde lector.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Meditación

Regreso a mi lugar de reposo después de tanto tiempo fuera, el lugar sigue siendo apacible, la serenidad rodea al igual que el agua mi lugar de meditación y descanso.

Esta vez me acompaña la bella de los ojos rasgados, rostro oriental marcado por la historia, y es que por mucho que lo intentemos siempre queda registrado en nuestras arrugas, cicatrices, sonrisas, silencios.

Hemos llegado ya a la cabaña y nos disponemos a dejar la mente y el alma en hibernación, en reposo, en silencio, en tranquilidad, en paz.

La lucha comienza, nuestras mentes divagan, navegan, viaja por lugares que queremos apartar, disipar, borrar aunque sea por unos momentos.

Gracias a nuestros años de experiencia en este misterioso y a su vez sencillo arte, en poco tiempo, aquietamos nuestra mente. Ya solo con nosotros mismos, paradójicamente estamos más cerca de toda nuestra realidad.

Despierta, despierta, la realidad llama otra vez, ¿pero qué es lo real? ¿La realidad de un mundo que esclaviza a todo el que se ilusiona con ella? ¿La realidad de un mundo que hay que liberar? ¿La realidad, maldita realidad?...

Despertamos como siempre en paz, en harmonía, pero con una duda eterna: ¿Y ahora qué?

Después de cenar y pasar una noche navegando por los mares de estrellas y sonidos de la noche, nos disponemos a coger la barca. Es de día, todo brilla, ya estamos en la mitad del lago, cuando por casualidad los dos entonamos la misma pregunta: ¿Cuándo regresaremos a nuestro lugar de reposo?


martes, 25 de mayo de 2010

Pablo Neruda: Poema XX


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."
El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
¡Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos!

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

¡Qué importa que mi amor no pudiera guardarla!
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta.
A lo lejos.Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Yo no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise..
Mi voz buscaba al viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

jueves, 20 de mayo de 2010

¿Cree en el amor Julia?


"…permita que le formule mi pregunta: ¿Cree en el amor, Julia?
Evidentemente, no me refiero a aquel arrebato de pasión que creemos que nos durará toda la vida, que nos mueve a decir y hacer cosas que al cabo del tiempo lamentamos, que nos hace suponer que no podemos vivir sin una determinada persona, que nos lleva a temblar de miedo al pensar que podemos volver a perderlo. Aquel sentimiento que nos vuelve más pobres, no más ricos, porque queremos poseer lo que no podemos poseer, queremos retener lo que no podemos retener. Y tampoco me refiero al deseo físico ni al amor propio, parásitos que gozan al camuflarse de amor desinteresado.
Hablo del amor que devuelve la vista a los ciegos. Del amor que es más fuerte que el miedo. Hablo del amor que dota a la vida de un sentido que no atiende a las leyes de la caducidad, que nos hace crecer y no conoce fronteras. Hablo del triunfo del ser humano sobre el egoísmo y la muerte.
¿Mueve la cabeza? ¿no cree en ese amor? ¡oh! ¿no sabe de qué le hablo? No me sorprende. Yo tampoco lo conocía, hasta que conocí a su padre…"


Libro: El arte de escuchar los latidos del corazón. Jan-Philipp Sendker


Reflexión:


Así comienza el libro "El arte de escuchar los latidos del corazón".
Un principio prometedor, una persona anciana que habla con una joven y habla de amor.
¿qué tipo de amor nos habla?.
No lo se, me queda mucho que leer del libro y tanto por descubrir.

Mientras tanto voy a poner unas cuantas reflexiones en torno a la palabra amor, pero eso será en la próxima entrada.

¡PALABRAS!

“Palabras para cantar. Palabras para reír. Palabras para llorar. Palabras para vivir. Palabras para gritar. Palabras para morir”
J.A. Labordeta.