domingo, 20 de marzo de 2011

Un mundo triste para algunas personas



A medida que pasaban las estaciones, Fara adquiría una madurez precoz. Las circunstancias de su vida la habían hecho reflexiva, incluso de niña; ahora, a punto de cumplir los dieciséis años, tenía la mentalidad de un adulto. Estaba convencida de que se hallaba condenada a ser una persona indeseable a la que se miraría con recelo, una extraña, una extranjera. Los judíos la rechazarían como árabe y los árabes la rechazarían como judía. ¿Qué pasaba al mundo que las personas mayores se trataban de modo tan cruel? En una ocasión planteó el asunto a Ione,, quien con un suspiro, contestó:
-Siempre ha sido así, querida. Desde el comienzo.
-Es un mundo triste para algunas personas-dijo Fara.
-Comprendo muy bien lo que pasa.-repuso Ione-Yo también me he sentido muy aislada.
-Sí, pero tu tienes una nacionalidad, Ione. Tu estas lejos de tu país pero tienes país. No como si fueras una mezcla de dos países que se odian mutuamente. Yo…no soy nada.”

El gran pescador. Lloyd C. Douglas



Reflexión:

¿Dónde reposar tu cabeza si no eres de ningún lado?
¿Dónde descansar si no tienes un hogar?
¿Dónde sentirse querido si todos te reprochan cosas?

La situación que se describe se ha dado realmente y muchas veces: recuerdo que alguien me comentó que en época de la guerra del Vietnam, algunos americanos tuvieron relaciones con chicas vietnamitas y de ellas surgieron hijos, hijos repudiados por su pueblo y por el pueblo americano también. ¿Dónde encontrar la felicidad si en todas partes te recuerdan de donde no eres?.

Por otro lado, hace ya unas semanas tuve la gran oportunidad de conocer a una chica musulmana nacida en España y nos comentó en una charla (en torno a la temática de la mujer en la religión musulmana) como los musulmanes de otros países los rechazan por no seguir el verdadero Corán y por otro lado como en España son rechazados porque no son cristianos… Y me pregunto yo, ¿y quién mira en su corazón, quién mira su rostro que denota ser una gran persona?.

No es fácil vivir en un mundo que te pone máscaras, te etiquetan, te catalogan como un objeto de uso defectuoso y poco apropiado.

Un saludo.

1 comentario:

Cerynise dijo...

Hola estimado amigo José Antonio , tal vez la causa de todo es que todavía existen demasiados desigualdades sociales , tener unas costumbres establecidas o religiones crean todavia barreras difíciles de cruzar , aunque los cambios que se están produciendo son cada vez más abismales y hay mayor acercamiento cultural.

Si todos tenemos un mismo corazón,y éste no entiende de religión o política , no se deberia de marginar.Muy buena reflexión.

Te deseo un feliz día de primavera .Besitos.

¡PALABRAS!

“Palabras para cantar. Palabras para reír. Palabras para llorar. Palabras para vivir. Palabras para gritar. Palabras para morir”
J.A. Labordeta.