jueves, 30 de diciembre de 2010

Pintando en el firmamento




Hoy contemplo el firmamento,
Y dibujo tu cara con la ayuda de las estrellas.
Te pinto con exactitud, no quiero perderme ni un detalle.
Tu cara, tus ojos, tu boca, tus labios.

Me miras con mucha ternura,
Tu rostro, amor a millones de años luz.
Eres una constelación de amores,
Y me embriago en la noche.

No aparto la vista y hoy me regocijo en tu imagen.
Luz, estrellas, amor, cariño y paz.
Lo tengo todo, amor.
Lo tengo todo, eternidad.
Lo tengo todo, te tengo a ti.


José Antonio

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Recuerdos Navideños



Sabores de amor
resuenan en navidad.

Recuerdos de acontecimientos
en el fin de año.

Un año más de mi vida
sueños vividos, sueños truncados.

Esperanzas dadas, esperanzas rotas.
Camino andados, caminos desandados.

Tu recuerdo hace eco,
en un corazón cerrado.

Intenta abrirse a nuevos aires,
a nuevos andares.

Año nuevo, ¿amores nuevos?
No, sin un beso tuyo.


José Antonio

domingo, 12 de diciembre de 2010

El regalo



Un regalo ha llegado a mi lado,
Un regalo que no abro.
No quiero dañarlo pues se que lo has hecho con todo tu amor,
Con todo tu cariño y pasión.

Ha tardado días en llegar,
Pues de lejos vino,
Para tocar a mi puerta,
Y no se si a mi corazón.

Se que quieres que lo abra,
Se que deseas que lo vea,
Se que quiere que sueñe con lo que hay dentro,
Se que quieres que me recuerde a ti.

Pero no lo abro,
No quiero dañarlo pues se que lo has hecho con todo tu amor,
Con todo tu cariño y toda tu pasión.

Espera, solo digo eso, espera.
Puede que un día lo abra,
Deja que un amor pase, para aceptar otro.

No quiero dañarte, no quiero herirte
Se que eres especial, se que eres única,
Se que eres perfecta en todo,
Lo eres porque eres especial para mí.

Por eso, no lo abro,
No quiero dañarlo pues se que lo has hecho con todo tu amor,
Con todo tu cariño y toda tu pasión.

Pero, espera, dame tiempo
Y lo abriré, abriré tu corazón
Y Juro aquí por Dios,
Que tu y yo estaremos juntos
Y que nos fundiremos en un solo regalo.

Un solo regalo,
El cual lo abrirá Dios,
Lo abrirá la eternidad ,
Y que sera eterno en la eternidad.


José Antonio.

lunes, 6 de diciembre de 2010

A la sombra de la Farola




Camino callado haciendo competencia a las sombras de las farolas,
Sombras que veo pasar con total indiferencia
Indiferencia que corroe mi alma,
Pues me recuerda mi soledad.

Soledad que intento paliar con mi imaginación,
Soñando nuevas situaciones, nuevas anécdotas,
Nuevos encuentros imposibles, nuevas vidas,
Todo sin saber que mundos podrán llegar.

Mi sombra camina con gran pesar a mi altura,
No acepta mi condición ni me quiere ver así,
Y decide abandonarme a mi suerte,
Prefiere huir que apoyarme en el dolor,

Ahora sin sombra, mi indiferencia se hace curiosidad,
Y callado me apoyo en una de las farolas,
Su sombra abraza todo mi cuerpo
Y me refugio en su aurora,

Farola que acoge mi sufrimiento, mi llanto,
Sombra que acoge mi añoranza, mis ilusiones,
Farola que sostiene mi cuerpo herido de amor,
Sombra que da nueva vida, nuevas sensaciones,

Sombra que cobijas mi figura maltrecha,
Sombra que me aceptas sin condiciones y me acoges con amor,
Sombra que me das tu silencio acogedor y sincero,
Sombra que es en la que duermo esta noche, apoyado en el regazo de la farola.


José Antonio.

domingo, 28 de noviembre de 2010

La niña de los fósforos

La navidad se acerca, ¡navidad dulce navidad! ¿Pero qué es navidad? ¿Qué tiene que ser la navidad para las personas? Ya plantear esta cuestión es en si una muestra de que algo no funciona bien.

El cuento que viene ahora trata de eso y nos hace reflexionar sobre ello, ¿Qué navidad vive nuestra familia, nuestro amigo, el vagabundo de la calle, o esa mujer que esta siendo maltratada y manipulada por su marido?

El siguiente cuento cuenta la navidad de una niña, de una niña que puede ser cualquiera que nos encontremos en la calle.


La niña de los fósforos



¡Qué frío tan atroz! Caía la nieve, y la noche se venía encima. Era el día de Nochebuena. En medio del frío y de la oscuridad, una pobre niña pasó por la calle con la cabeza y los pies desnuditos.


Tenía, en verdad, zapatos cuando salió de su casa; pero no le habían servido mucho tiempo. Eran unas zapatillas enormes que su madre ya había usado: tan grandes, que la niña las perdió al apresurarse a atravesar la calle para que no la pisasen los carruajes que iban en direcciones opuestas.


La niña caminaba, pues, con los piececitos desnudos, que estaban rojos y azules del frío; llevaba en el delantal, que era muy viejo, algunas docenas de cajas de fósforos y tenía en la mano una de ellas como muestra. Era muy mal día: ningún comprador se había presentado, y, por consiguiente, la niña no había ganado ni un céntimo. Tenía mucha hambre, mucho frío y muy mísero aspecto. ¡Pobre niña! Los copos de nieve se posaban en sus largos cabellos rubios, que le caían en preciosos bucles sobre el cuello; pero no pensaba en sus cabellos. Veía bullir las luces a través de las ventanas; el olor de los asados se percibía por todas partes. Era el día de Nochebuena, y en esta festividad pensaba la infeliz niña.


Se sentó en una plazoleta, y se acurrucó en un rincón entre dos casas. El frío se apoderaba de ella y entumecía sus miembros; pero no se atrevía a presentarse en su casa; volvía con todos los fósforos y sin una sola moneda. Su madrastra la maltrataría, y, además, en su casa hacía también mucho frío. Vivían bajo el tejado y el viento soplaba allí con furia, aunque las mayores aberturas habían sido tapadas con paja y trapos viejos. Sus manecitas estaban casi yertas de frío. ¡Ah! ¡Cuánto placer le causaría calentarse con una cerillita! ¡Si se atreviera a sacar una sola de la caja, a frotarla en la pared y a calentarse los dedos! Sacó una. ¡Rich! ¡Cómo alumbraba y cómo ardía! Despedía una llama clara y caliente como la de una velita cuando la rodeó con su mano. ¡Qué luz tan hermosa! Creía la niña que estaba sentada en una gran chimenea de hierro, adornada con bolas y cubierta con una capa de latón reluciente. ¡Ardía el fuego allí de un modo tan hermoso! ¡Calentaba tan bien!


Pero todo acaba en el mundo. La niña extendió sus piececillos para calentarlos también; más la llama se apagó: ya no le quedaba a la niña en la mano más que un pedacito de cerilla. Frotó otra, que ardió y brilló como la primera; y allí donde la luz cayó sobre la pared, se hizo tan transparente como una gasa. La niña creyó ver una habitación en que la mesa estaba cubierta por un blanco mantel resplandeciente con finas porcelanas, y sobre el cual un pavo asado y relleno de trufas exhalaba un perfume delicioso. ¡Oh sorpresa! ¡Oh felicidad! De pronto tuvo la ilusión de que el ave saltaba de su plato sobre el pavimento con el tenedor y el cuchillo clavados en la pechuga, y rodaba hasta llegar a sus piececitos. Pero la segunda cerilla se apagó, y no vio ante sí más que la pared impenetrable y fría.


Encendió un nuevo fósforo. Creyó entonces verse sentada cerca de un magnífico nacimiento: era más rico y mayor que todos los que había visto en aquellos días en el escaparate de los más ricos comercios. Mil luces ardían en los arbolillos; los pastores y zagalas parecían moverse y sonreír a la niña. Esta, embelesada, levantó entonces las dos manos, y el fósforo se apagó. Todas las luces del nacimiento se elevaron, y comprendió entonces que no eran más que estrellas. Una de ellas pasó trazando una línea de fuego en el cielo.


-Esto quiere decir que alguien ha muerto- pensó la niña; porque su abuelita, que era la única que había sido buena para ella, pero que ya no existía, le había dicho muchas veces: "Cuando cae una estrella, es que un alma sube hasta el trono de Dios".


Todavía frotó la niña otro fósforo en la pared, y creyó ver una gran luz, en medio de la cual estaba su abuela en pie y con un aspecto sublime y radiante.


-¡Abuelita!- gritó la niña-. ¡Llévame contigo! ¡Cuando se apague el fósforo, sé muy bien que ya no te veré más! ¡Desaparecerás como la chimenea de hierro, como el ave asada y como el hermoso nacimiento!


Después se atrevió a frotar el resto de la caja, porque quería conservar la ilusión de que veía a su abuelita, y los fósforos esparcieron una claridad vivísima. Nunca la abuela le había parecido tan grande ni tan hermosa. Cogió a la niña bajo el brazo, y las dos se elevaron en medio de la luz hasta un sitio tan elevado, que allí no hacía frío, ni se sentía hambre, ni tristeza: hasta el trono de Dios.


Cuando llegó el nuevo día seguía sentada la niña entre las dos casas, con las mejillas rojas y la sonrisa en los labios. ¡Muerta, muerta de frío en la Nochebuena! El sol iluminó a aquel tierno ser sentado allí con las cajas de cerillas, de las cuales una había ardido por completo.


-¡Ha querido calentarse la pobrecita!- dijo alguien.


Pero nadie pudo saber las hermosas cosas que había visto, ni en medio de qué resplandor había entrado con su anciana abuela en el reino de los cielos.


Autor: Hans Christian Andersen

viernes, 19 de noviembre de 2010

Paseando por París III



Los sorbetes estaban, cómo diría yo…,deliciosos.
Tonificado, mi príncipe azul ha venido a sentarse a mi lado.
Tan cerca que es ya una certeza. Son medias con liguero lo que llevo. Ha notado el pequeño enganche arriba en mi muslo.
Se que en ese preciso momento, ya no sabe ni dónde vive.
Me levanta el pelo y me besa en la nuca, en el huequito que hay detrás.
Me susurra al oído que le encanta el bulevar Saint-Germain, que le encanta el borgoña y los sorbetes de casis.
Le beso el pequeño corte. Con todo el tiempo que llevaba esperando ese momento, me aplico.
Los cafés, la cuenta, la propina, nuestros abrigos, todo eso ya no son más que detalles, detalles, detalles. Detalles que nos estorban.
Nuestras cajas torácicas se disparan.

Me tiende mi abrigo negro y entonces…
Admiro el trabajo del artista, chapeau, muy discreto, apenas visible, muy bien calculado y aún mejor realizado: al colocarlo sobre mis hombros desnudos, que se le ofrecían suaves como la seda, encuentra la décima de segundo necesaria y la inclinación perfecta hacia el bolsillo interior de su chaqueta para echar una ojeada al buzón de mensajes de su móvil.

Vuelvo a la realidad. De golpe.
Será traidor.
Será ingrato.
¡¡¡Pero qué acabas de hacer, desgraciado!!!
¡¿Pero de qué te preocupabas cuando mis hombros estaban tan redondos, tan cálidos y tu mano tan próxima?!
¿Qué asunto te ha parecido más importante que mis senos que se ofrecían a tus ojos?
¿Por qué cosa te dejas importunar cuando yo esperaba tu aliento sobre mi espalda?
¿No podías toquetear tu maldito chisme después, sólo después de haberme hecho el amor?

Me abrocho el abrigo hasta arriba.
En la calle, tengo frío, estoy cansada y mareada.
Le pido que me acompañe hasta la parada de taxi más cercana.

Esta angustiado.
Pide auxilio, chaval, medios no te faltan.
Pero no. Permanece estoico.
Como si no pasara nada. En plan acompaño a una buena amiga a coger un taxi, le froto los brazos para que entre en calor y departo sobre la noche en París.
Tiene clase casi hasta el final, eso lo reconozco.

Antes de que me suba al taxi Mercedes negro con matrícula de Val-de-Marne, me dice:
-Pero…nos volveremos a ver, ¿verdad? Ni siquiera sé dónde vive…Déjeme algo, una dirección, un número de teléfono…

Arranco un trozo de papel de su agenda y garabatea unos números.

-Tenga. El primer número es el de mi casa, el segundo, el del móvil, donde puede encontrarme en cualquier momento…
De eso ya me había dado cuenta.

-Sobre todo, no lo dude, en cualquier momento, ¿de acuerdo?... La espero.

Le pido al taxista que me deje al final del bulevar, necesito caminar.

Voy dando patadas a unas latas imaginarias.
Odio los teléfonos móviles, odio a Franchoise Sagan, odio a Baudelaire y a todos esos charlatanes.
Odio mi orgullo.



Fragmento sacado de la obra: "Quisiera que alguien me esperara en algún lugar"


Autora: Anna Gavalda

sábado, 6 de noviembre de 2010

Pintando


Pintando

Hoy pinto tu imagen en un cuaderno,
Es algo así como uno de esos dibujos manga,
Tienes ojos brillantes,
Una sonrisa angelical,
Y eres feliz, muy feliz.

Camino con el cuaderno por la calle,
Pegado a mí pecho,
Como si no quisiera que tu imagen se separase de mi corazón,
Y noto calor mucho calor

Llego del estudio a mi hogar,
Y dejo el cuadernillo en la mesa de noche,
Para poder mirarte,
Cuando el día se marche.

Me voy a la ducha,
Y con sorpresa desvelo,
En mi pecho una imagen que se ha tatuado
Es algo así como unos de esos dibujos manga
Tienes ojos brillantes…

José Antonio
Dedicatorias

Esta poesía un poco juvenil esta dedicado especialmente para mis amigas-os de la península: María José, Mercedes, Belén, Miguel, Alberto, Sebastián y recientemente María del Carmen. Todos ellos los tengo tatuados en mi pecho.
Por otro lado también esta dedicados a los bloggeros que tanto cariño les tengo. Besotes a todos.

domingo, 31 de octubre de 2010

Paseando por París II



Ahí está, en la esquina con la rue Saints-Péres, me espera, me ve, viene hacia mí.

-He tenido miedo. He creído que no vendría. Me he visto reflejado en un escaparate, he admirado mis mejillas bien lisas, y he tenido miedo.
-Lo siento mucho. Estaba esperando el resultado de la carrera nocturna de Vincennes y se me ha hecho tarde.
-¿Quién ha ganado?
-¿Apuesta usted?
-No.
-Ha ganado Beautiful Day.
-Por supuesto, debí haberlo imaginado –dice sonriendo y cogiéndome el brazo.
Hemos caminado en silencio hasta la rue Saint-Jacques. De vez en cuando, me miraba a hurtadillas, examinaba mi perfil, pero yo sé que en ese momento se estaba preguntando más bien si yo llevaba medias con ligero o sin él.
Paciencia, encanto, paciencia…

-La voy a llevar a un sitio que me gusta mucho.
Ya me imagino el estilo…con camareros relajados, pero obsequiosos que le sonríen con un aire cómplice:

“Buenas nochesss, señor… (así que ésta es la última… pues mira, a mí me gustaba más la morena de la última vez…)…Zalamerías aquí y allá (¿pero dónde encontrará todas estas pibas?)… ¿Me dejan sus abrigos? Muy bien”

Las encuentra en la calle, tarugo.
Pero para nada.
Me he dejado pasar primero, sujetándome la puerta de una pequeña tasca y un camarero desengañado sólo nos ha preguntado si fumábamos. Nada más.
Ha colgado muchos abrigos y en el perchero y por esa décima de segundo en al que no ha sabido qué hacer al ver la dulzura de mi escote, he sabido que no se arrepentía del pequeño corte que se había hecho debajo de la barbilla, antes, al afeitarse, cuando sus manos lo traicionaban.
Hemos bebido un vino extraordinario en grandes copas. Hemos comido unas cosas bastante delicadas, especialmente pensadas para no estropear el aroma de nuestros néctares.
Una botella de cóte de Nuits, Gevrey-Chambertín del 86. Un néctar de los dioses.

El hombre que está sentado frente a mí bebe guiñando los ojos.
Ahora lo conozco mejor.
Lleva un jersey de cuello vuelto gris de cachemira. Un viejo jersey. Tiene coderas y un pequeño enganchón cerca del puño derecho. Su regalo de cumpleaños cuando cumplió los veinte, tal vez… Su madre, turbada por su mueca de decepción, que le dice: “Ya verás cómo luego te alegras de tenerlo…”, y le da un beso acariciándole la espalda.
Una americana muy discreta que no parece más que una simple americana de tweed, pero yo con mis ojos de lince sé que es una chaqueta hecha a medida. En Old England las etiquetas son más anchas cuando la mercancía sale directamente de los talleres de las Capucines y he visto la etiqueta cuando se ha agachado para recoger su servilleta.
Esa servilleta que había tirado aposta para aclarar ese asunto del liguero, me imagino.

Me habla de muchas cosas pero nunca de él. Siempre le cuesta un poco seguir el hilo se su historia cuando me paso la mano por el cuello. Me dice: “¿Y usted?”, y yo tampoco le hablo nunca de mí.
Esperando el postre, mi pie toca su tobillo.
Coloca su mano sobre la mía y la quita de pronto porque llegan los sorbetes.
Dice algo pero sus palabras no hacen ruido y no oigo nada.
Estamos emocionados.

Horror. Su teléfono móvil acaba de sonar.

Todos los ojos del restaurante se posan fijamente sobre él, que lo apaga rápidamente. Acaba desde luego de estropear mucho vino muy bueno. Unos tragos que han pasado mal por gaznates irritados. Algunas personas se han atragantado de los cuchillos o sobre los pliegues de servilletas almidonadas.
Malditos chismes, siempre tiene que sonar alguno en cualquier parte, en cualquier momento.
Un patán.
Él esta confuso. De repente el jersey de su mamá le da un poco de calor.
Hace signos de cabeza a diestro y siniestro como para expresar su desconcierto. Me mira y se le han hundido ligeramente los hombros.

-Lo siento mucho…-Me vuelve a sonreír, pero parece ya menos belicoso.
Yo le digo:
-No tiene importancia. No estamos en el cine.Un día matare a alguien. A un hombre o a una mujer que haya contestado al teléfono en el cine en medio de la película. Y cuando lea este suceso, sabrá que he sido yo…
-Lo sabré.
-¿lee los sucesos?
-No. Pero voy a empezar a hacerlo puesto que tengo probabilidades de encontrarla a usted en ellos.


Continuará...
Autora: Anna Gavalda,
Libro: "Quisiera que alguien me esperara en algún lugar"

miércoles, 27 de octubre de 2010

La solución.


Lanzando al aire amores imposibles,
Amores no correspondidos que azotan corazones inocentes
Amores que saben que algún día la luz llegará,
Pero no sabe como calmar su dolor mientras tanto.

Lanzando al aire gritos mudos del dolor
Pues nadie lo escucha salvo los que saben de su condición.
Sólo el que siente verdaderamente amor,
Lo entiende, se acerca a entender ese misterio.

Mente abierta, psicología, libros, sabiduría, religión,
Todos tienen la solución.
Todos dan consejos, para que el implicado se sienta mejor.
Pero no hay consuelo…

Consuelo es seguir viviendo,
Consuelo es seguir escribiendo,
Consuelo es seguir trabajando,
Consuelo es seguir poetizando.

Pero nada, nada de nada, la solución,
La solución,
La solución,
Es estar a tu regazo.



José Antonio
Reflexión
Le dedico esta poesía a la gente enamorada que busca, busca en los mares de la vida el verdadero amor.
Le dedico esta poesía a mi mismo. Pues como muchos estamos en el camino.
Un fuerte beso a todos y a todas.

lunes, 25 de octubre de 2010

Paseando por París


Así pues, esta mañana me he cruzado con un hombre en el bulevar Saint-Germain.
Yo subía, y el bajaba. Estábamos en el lado de los pares, el más elegante.
Le he visto llegar desde lejos. No sé, tal vez sus andares, un poco indolentes, o los picos de su abrigo que ocupaban su propio espacio delante de él...Resumiendo, estaba a veinte metros de él y ya sabía que no se me iba a escapar.
No ha fallado, al llegar a mi altura, lo veo mirarme. Le dedico una sonrisa traviesa, en plan flecha de Cupido, pero más reservada.
Él también me sonrie.
Sigo caminando y sonriendo, ...(ella pensando en literatura)
Y mientras tanto, maravilla de las maravillas, sigo sintiendo la mirada de mi san Sebastían (eso va por lo de la flecha de antes, ¡eh!¡Hay que seguir el hilo!) a mi espalda. Me calienta deliciosamente los omóplatos, pero antes muerta que darme la vuelta, estropearía el poema...

-Perdone…
Me doy la vuelta. Anda, ¿pero quién está aquí?...
Mi capturita de antes.
Mejor decíroslo cuanto antes, a partir de ese momento, Baudelaire se va a la porra.
-Me preguntaba si aceptaría usted cenar conmigo esta noche…
En mi cabeza pienso: “qué romántico…”, pero contesto:
-Es un poco rápido, ¿no?

Y él me devuelve la pelota de esta manera, os lo juro:
-Se lo concedo, es rápido. Pero al verla alejarse, me he dicho: no puede ser, me cruzo con una mujer en la calle, le sonrío, ella me sonríe, nos rozamos y vamos a perdernos…No puede ser, de verdad, es demasiado absurdo.
-…
-¿qué opina? ¿le parece una tontería lo que le estoy diciendo?
-No, no, en absoluto.
Yo ya empezaba a sentirme un poco mal…
-¿Y bien?... ¿Qué me dice? ¿Aquí, esta noche, después, a las nueve, exactamente aquí?

A ver, hija mía, recupérate, si tienes que cenar con todos los hombres a los que sonríes, estas apañada…

-Déme una sola razón para aceptar su invitación.
-Una sola razón…Dios mío..qué difícil.

Lo miro divertida.
Y entonces, sin avisarme, me coge la mano.

-Me parece que he encontrado una razón más o menos buena…

Me pasa la mano por su mejilla mal afeitada.

-Una sola razón. Aquí tiene, diga que sí, para que tenga la oportunidad de afeitarme…Sinceramente, me parece que gano mucho cuando estoy afeitado.

Y me devuelve el brazo.

-Sí-digo.

-¡Por fin! Crucemos juntos, se lo ruego, no quisiera perderla ahora.

Esta vez soy yo quien la mira alejarse en sentido contrario, se debe de estar frotando las mejillas como alguien que ha conseguido un buen negocio.

Estoy segura de que está súper orgulloso de sí mismo. Con razón.

Paso el resto de la tarde un poquito nerviosa, hay que reconocerlo.
La que fue a por lana y volvió esquilada no sabe que ponerse…
(continuara…)


Pequeño fragmento de Pequeñas ocupaciones Germanopradinas

Autora: Anna Gavalda

Libro: "Quisiera que alguien me esperara en algún lugar"



De Perfumes va la cosa...
Un mes después de haberla visto por primera vez, me decidí a intercambiar algunas palabras con ella para lo que esperé el momento en el que no estuviera ocupada y me acerqué a su stand con el pretexto de comprar una buena colonia masculina. La mía ya se me estaba agotando.
- Hola, buenas tardes -dije con tono afectuoso al acercarme a ella.
- Hola -contestó amablemente.
- Necesito que me aconsejes.
- Para eso estoy. Dime en qué puedo ayudarte -respondió con un tono divertido.
- Busco una colonia que no sea demasiado fuerte ni tampoco una de esas que no huelen mucho.
- Entiendo, quieres alguna que sea discreta pero que se mantenga.
- Eso es. Lo has captado inmediatamente.
- Ése es mi trabajo -contestó riendo-, te mostraré un par de colonias que pueden encajar con tus deseos.
-¡Vaya, y además psicóloga!
-Sí, a la fuerza -compuso un gesto de resignación y enarcó las cejas. Pero inmediatamente volvió a sonreír.
- Supongo que tener que atender a muchos clientes indecisos te vuelve un poco psicóloga.
- Un poco, sí.
- Bueno, yo te prometo que no soy uno de esos clientes indecisos.
Tras vaporizar dos colonias en dos tiras de papel secante y mostrármelas, me tomé unos segundos para tomar una decisión y, de paso, establecer un contacto visual directo con ella, que me miraba con ojos expectantes, sin parpadear.
- Me quedo con la segunda. Es fresca y estoy seguro que reforzará mi buen humor por las mañanas para ir al trabajo -en eso mentí descaradamente. Mi humor en los días laborables no era precisamente bueno, pero estaba transmitiendo un claro mensaje: Soy un hombre simpático.
-Se vende muy bien -contestó,
-Quizá sea, por eso, precisamente, porque aleja los malos humores. Definitivamente me quedo con ésta.
-¿Deseabas algo más?
- Pues sí... Ya que me encuentro con una vendedora
competente y simpática, me arriesgaré a comprarle un
perfume a mi hermana. Es una misión de alto riesgo y
sólo tú puedes ayudarme.
-¡Uf...! me lo pones difícil, ¿eh?
-No creo que te resulte difícil. Además, ya sabes que es mucho más fácil hacer un regalo a una mujer que a un hombre.
-En eso tienes razón. Sois muy complicaditos.
- Quizás te ayude que te describa brevemente a mi hermana. Así darás con el perfume exacto.
- Muy bien.
Mientras me escuchaba atentamente, se echó el flequillo hacia atrás y pude comprobar la perfección de su rostro: Tenía los pómulos marcados y eso resaltaba aún más sus ojos verdes.
- Bueno, es una mujer elegante, sin exageración. Muy vital, joven y guapa. Simpática y muy determinada. De hecho, es como tú -indirectamente y, utilizando aquella descripción, le había transmitido un segundo mensaje: lo que pensaba sobre ella.
-Vaya, muchas gracias. Espera, creo que tengo el perfume que buscas.
No me sorprendió que no se azorara, pues supuse que estaría acostumbrada a recibir halagos como el mío. Tras unos breves instantes en los que se alejó para buscar el perfume y yo aproveché para admirar su cuerpo, regresó a mi lado luciendo una amplia sonrisa y una cierta mirada de complicidad.
-Te traigo tres perfumes. Creo que cualquiera de ellos le gustará.
-¿Puedo preguntarte algo?
- Claro -contestó con expresión de sorpresa.
- Sinceramente, de estos tres perfumes, ¿tú cuál te pondrías?
Dudó unos segundos y, antes de que pudiera responderme a la primera pregunta, me adelanté con otra nueva.
-Lo que quiero decir es qué perfume utilizas tú. La verdad es que huele de maravilla y creo que al novio de mi hermana le gustará. Ella siempre compra perfumes pensando en si le gustarán a su novio, algo que no acabo de entender.
-Muchas mujeres compran ciertos perfumes por ese motivo.
-¿De veras?
-Sí.
Torció la boca y volvió a enarcar las cejas en un gesto de comprensión femenina. Aproveché dicho gesto para disparar una nueva carga de mensajes indirectos.
-Resulta halagador para un hombre que su pareja piense en él para algo así y que quiera gustarle. No obstante, yo prefiero que la mujer determine sus propios gustos, pero es admirable que alguien quiera agradar a su pareja -traducción: No soy machista, soy comprensivo y estoy dispuesto a agradar a mi pareja.
La miré nuevamente a los ojos con una expresión seria y tierna a la vez, transmitiendo lealtad, seguridad y confianza. Bajé la mirada y señalé los perfumes,
componiendo una expresión de complicidad y guiñando un ojo.
- Entonces, ¿me confiesas tu secreto con respecto al perfume?
- Bueno, yo suelo utilizar varios, pero este en concreto es el que llevo en estos momentos y me encanta -agarró uno de los tres frascos y lo esparció en su muñeca para que lo oliese. La sonrisa se había borrado de su rostro y su mirada se tornó más intensa e interesada… en mí, lo que me llenó de satisfacción.
-Sí, éste es, sin duda, el perfume perfecto. Estoy seguro de que le gustará. Quiero decir, que les gustará a los dos -afirmé sonriendo levemente.
-Te envolveré para regalo el perfume de tu hermana.
-Muchas gracias. Pero, ahora que lo pienso, quiero que me envuelvas dos.
- ¿Dos?
- Sí, dos. He recordado que tengo alguien más a quien hacerle un regalo.
De nuevo volvió a alejarse para buscar un nuevo perfume y aproveché para escribir en dos tiras de papel secante una frase decisiva. Cuando regresó percibí cierta incertidumbre y curiosidad, pero no me adelanté a interpretar aquellos sentimientos.
Tras envolver con esmero los dos perfumes femeninos y cargar de muestras la bolsa, le tendí rápidamente mi tarjeta de crédito y mi carné de identidad. No sólo porque
no podía pagar en efectivo la suma de todo aquello, sino por un motivo más concreto:
- Aquí tienes mi carné. Como ves, me llamo Óscar.
- Muy bien, Óscar -contestó con una sonrisa.
- Por cierto, me gustaría saber tu nombre. Si a mi hermana le gusta este perfume y lo quiere utilizar de nuevo, o se interesa por otros productos de esta marca, que lo hará, le diré que pregunte por ti. Eres toda una profesional y una artista -exclamé señalando los cuidados envoltorios que había hecho.
-Gracias. Soy Katia.
-¿Katia? Es un nombre muy bonito. Bueno, todo el mundo te lo dirá.
- Sí, mucha gente me lo dice. Algunos se quedan extrañados.
- Bonito nombre para una mujer.
- Gracias -me dijo mientras me extendía el recibo de la tarjeta para que lo firmara.
Aquel día, me sentía optimista y con muchas ganas de arriesgarme. A veces la seducción requiere tiempo y otras, sin embargo, se produce en un breve pero intenso plazo, y es eso lo que cuenta, la intensidad, sea en un plazo corto o prolongado. Resolví adoptar la opción mixta y, cuando me tendió la bolsa, extraje uno de los paquetes de regalo y lo dejé encima del mostrador, junto a las tiras secantes en la que había escrito el mensaje.
Me despedí cortésmente y me fui. Preferí dejarla a solas para que leyera lo que había apuntado en mi improvisada carta de amor: “Katia, durante estas últimas semanas has convertido mi obligada visita al supermercado en un placer. Este regalo es para darte las gracias... Espero volver a verte”.
Esperé dos semanas para volver allí y la vi atendiendo a un par de clientas. Caminé con paso firme, rumbo a la escalera de bajada al supermercado. Cuando pasé cerca de su stand, nuestras miradas coincidieron y la saludé con la mano, mostrando una sonrisa amplia y una mirada tierna, pero segura. Ella me hizo un gesto con la mano, indicándome que esperara unos instantes. Levanté las dos manos fingiendo un
divertido gesto de “detención” y, cuando hubo terminado con sus clientas, me pidió que me acercara.
- Fue todo un detalle lo del perfume.
-Fue un placer. Pero no quiero que te sientas obligada a nada. A veces, un hombre ha de sincerarse y aventurarse, cuando encuentra a alguien especial.
Calló y bajó la mirada para que no pudiera advertir su sonrojo. Le toqué levemente el brazo en una señal de amistad, transmitiendo una intención sincera. Al cabo de unos instantes, volvió a mirarme a los ojos y retuve su mirada sonriendo.
- Tengo unos minutos libres para tomar algo en la cafetería -me hizo saber con voz queda.
-Perfecto, yo tengo unos minutos para invitarte.
Fuente: Conversaciones seductivas
Reflexión
Dos puntos de vista de la seducción, una en parís y entra en cualquier perfumería. Una desde el punto de vista de una mujer otra desde el punto de vista de un hombre. ¿Diferencias?...
A opinión del consumidor.

viernes, 22 de octubre de 2010

Cara a cara

Muchos interrogantes recorren mis pensamientos, en los libros sigo buscando soluciones, respuestas, aclaraciones…
Bellísimas Personas de Andreu Martín aborda el machismo de una manera sutil ( en un segundo plano), aborda el gran interrogante ¿sirve de algo nuestras penitenciarias? ¿hay verdadero arrepentimiento del preso? ¿se puede insertar una persona que ha cometido un crimen en la sociedad?. Y ante todo nos muestra como una persona puede pasar de ser un encanto, cercana, a ser un ser despiadado, un criminal, un ser repudiado por la sociedad.

Les situó en el texto: Nuestra protagonista se encuentra por primera vez cara a cara con aquella persona que esta investigando (ha salido de la cárcel hace ya años), una persona normal que de repente pasa a ser un asesino.
¿Cuáles son sus conclusiones? ¿Cómo te sentirías? ¿Qué pensarías? ¿Qué le contarías a tu amiga?...



Les dejo el texto:


“-¿No me preguntas lo que hice?
Nos miramos cada uno en los ojos del otro. ¿Me lo dirá? Nunca hemos estado tan cerca. No me extrañaría que pusiera su mano sobre la mía. Y me costaría retirarla. Es la mirada hipnótica de la serpiente. El corazón es un puño. ¿Me lo contará? Si lo hace, habemos llevado la intimidad demasiado lejos, mucho más allá de donde yo quisiera haber llegado. Resulta seductor. Lo veo duro, noble, culpable, perdedor, incomprendido. Me llega al corazón. Me da miedo. Uno de los rasgos más característicos de los psicópatas es su capacidad de seducción. Ted Budy y Edmund Kemper eran capaces de ligar y de convencer a chicas para que montaran en su coche cuando todo el mundo sabía que por los alrededores rondaba un violador asesino. Durante el juicio por los abominables crímenes de Alcocer se sabe que había jovencitas, de la edad de las víctimas, que se manifestaban enamoradas del acusado. La fascinación del monstruo. El poder de los vampiros radica en el hecho de que la gente se cree que no existen. No, no, quiero irme de aquí. Es tarde
”.


martes, 19 de octubre de 2010

Algo de Anthony de Mello



Grandeza

Lo malo de este mundo, dijo el Maestro tras suspirar hondamente, es que los seres humanos se resisten a crecer.
¿Cuándo puede decirse de una persona que ha crecido?, preguntó un discípulo.
El día en que no haga falta mentirle acerca de nada en absoluto.



Intrepidez

¿Qué es el amor?
La ausencia total de miedo, le dijo el Maestro.
¿Y qué es a lo que tenemos miedo?
Al amor, respondió el Maestro.


jueves, 14 de octubre de 2010

¡Temores!







La noche toca otra vez a mi puerta, el eco cada vez es más claro, la campana resuena cada vez con más fuerza. Su eco envuelve de oscuridad y miedo a todo el pueblo y no es la primera ni será la última vez que suene.

Me voy a mi cuarto secreto con la intensión de probar mi nuevo artilugio, un arma que creo que sea capaz de asustar a esa maldita bestia. Su empuñadura es grande, es su gran defecto, pero lanzará la flecha a la distancia suficiente para que la bestia no sea un peligro ni para mí ni para mi gente.

Salí a la calle y la niebla como sólo pasa en estas noches, hace acto de presencia. Los animales nocturnos ni se escuchan, hace ya horas que se han refugiado en la oscuridad de su madriguera. Camino con decisión, enfrentándome a los miedos, no sólo los míos, (que son muchos), sino de todos los temerosos pobladores de esta enferma tierra. ¿Enferma? ¡sí!, enferma, .¿ Cómo si no ha podido llegar este ser aquí? ¿Acaso las calamidades no surgen cuando las cosas están ya podridas? ¿y acaso puede estar peor de lo que esta?
La campana toca otra vez, pero esta vez la escucho perfectamente, pues ya estoy cerca de la mansión. Una luz dentro de ella me marca el camino a seguir y abro la puerta chirriante. Una música melódica suena con delicadeza, siento que me abraza con pasión, y yo hipnotizado voy hacia ella. Paso a paso me voy dando cuenta de que me dirijo a un salón de baile, un gran espejo a lo lejos. Me acerco con la intensión de salvar al pueblo de ese ser horripilante…, pero lo único que hago es ver una figura en ese escalofriante espejo, me voy acercando y contemplo cada vez más cerca la figura reflejada.
Por fin, mis miedos se disipan cuando tengo cara a cara a ese ser de ojos rojos,¡ esa pesadilla!. Veo la ropa manchada, veo la sangre fresca chorreando por mi cara, veo mi gran arma y mi trofeo…
Mis temores se han vuelto hacer realidad, se han puesto delante mía, la campana, la niebla, la música, el espejo, todo volvió a marcar los pasos del mal.


Dedicado a la gente que intenta superar esos demonios que llevan dentro.

Dedicado a Irene Comendador por su dedicación a la escritura, vampiros, Monstruos y toda bestia que se precie.

lunes, 11 de octubre de 2010

¿Los hombres necesitan más el matrimonio que las mujeres?


-Las estadísticas demuestran que los hombres necesitan más el matrimonio que las mujeres –pongo una cara de escepticismo que a ella se le antoja divertidísima- ¡Pues claro! Por eso lo rechazan tan dramáticamente. Cuando veas a alguien que hace mucho teatro para demostrar que no quiere algo, ya puedes sospechar de inmediato que lo necesita como el pan que come. ¿Cómo es aquello? ¿Dime de que presumes y te diré de qué careces? Pues eso. Si es lógico. Acostumbrados a que su mamá se lo dé todo masticado, que les prepare la comida y les haga la cama y les lava la ropa y les friegue los rincones, cuando se van de casa necesitan con urgencia alguien que les haga estas faenas. La mujer, en cambio… ¿No te has fijado que las mujeres, de pequeñas, jugamos a vivir? Jugamos con muñecas, los vestidos, y desnudamos, las cambiamos como si fueran bebés. Jugamos con cocinitas, jugamos a si al mercado, a regatear…Jugando, jugando, vamos aprendiendo a vivir-no puedo evitar pensar que mi madre aprendió poco a poco a vivir-, nos vamos entrenando para hacer cosas útiles en un futuro. Prácticas sexistas, si tú quieres, aburridas o deterministas, lo que sea, pero útiles, prácticas, decisivas. Entretanto, los hombres juegan con soldados, con pistolas, y escopetas, hacen guerras… O que no sirven para nada, como el fútbol. Son más que divertidos, más lúcidos e ingeniosos, si tú quieres, pero no tienen el menor sentido práctico de la vida. Y no los envidio. Está comprobado que las mujeres solteras se las componen mucho mejor que los hombres solteros, tienen más salud mental y más recursos. Una socióloga americana, Jassie Bernard, llegó a decir: “El matrimonio puede resultar perjudicial para la salud de la mujer”. Y tiene toda la razón, sí, señora.


"Bellísimas Personas" Andreu Martín






jueves, 7 de octubre de 2010

Contrabajo de Leopoldo Lugones








Contrabajo

Dulce luna del mar que alargas la hora
de los sueños del amor; plácida perla
que el corazón en lágrimas atesora
y no quiere llorar por no perderla.
Así el fiel corazón se queda grave,
y por eso el amor, áspero o blando,
trae un deseo de llorar, tan suave,
que sólo amarás bien si amas llorando.

sábado, 2 de octubre de 2010

De noches y de amores



La noche nos ilumina otra vez con su presencia,
Para nosotros amanece un nuevo día.
Hoy como es de cotidiano observemos sin prisa y muy atentos.
Todo lo que sucede a la luz de la luna.

Gente pasa al lado nuestro y no saben de nuestra paciencia.
Observadores silenciosos a veces somos, tenemos mucha prudencia.
La noche bonita hoy se manifiesta, y nuestro amor ofrecemos sin temor.
Es que entre nosotros amor es igual a no temor.

Me dice ella que no observa nada nuevo hoy,
Y yo como también buen observador hago un pequeño ruido como confirmación,
Grave error porque un caminante me escuchó.
Y nosotros entonces prudentes como estatuas nos quedamos.

El caminante miró y remiró, y con una linterna nos apuntó.
¿Empieza la noche y ya se termino la magia?
¿Nos dejará tranquilo en el mar de nuestro amor?
¿O por el contra otra vez huir en desesperación?

No esperamos a más señas, ni a más dilación y las alas pusimos en marcha,
Para parar en un nuevo árbol donde seguir con nuestra manifestación de amor,
Pues la noche bonita hoy se manifiesta, y nuestro amor ofrecemos sin temor.
Es que entre nosotros amor es igual a no temor.



José Antonio

lunes, 27 de septiembre de 2010

Si las paredes hablasen



Yo sé que a la que miran no es a la que yo veo. Miran a una especie de estuche que lleva mi nombre y mis dos apellidos, pero yo soy la que nadie ve (y no porque “ella” no quiera, es imposibilidad simplemente, imposible, es imposible). Me siento detrás de esta nariz, de esta piel, sin conocer ni siquiera la espalda que tiene Eva, apreciando sólo el tacto del cabello de la parte trasera de la cabeza o las nalgas. Alguna vez Eva ha visto a través del juego de los espejos cómo es por detrás, pero sin verse de verdad nunca; sin verse como se ve las manos y las rodillas, y los dedos de sus pies frente a sus ojos. Aún así, siente a esa “otra” que habita en ella, la que no tiene nombre, ni títulos, ni oficios, ni familia ni geografía alguna. Siente a la “otra” no le queda más remedio que ser prudente y callarse. ¿Quién la iba a entender?, ¿Cómo ir de lo invisible a lo visible? Sólo la poesía y la pintura se han atrevido, a costa de llamarlas “surrealistas".


Escrito por Berbel. Fragmento sacado de Doble o Nada, Ediciones Huerga y Fierro.
Pintura: Berbel.

BERBEL. (Mª del Pino Marrero Berbel). Canarias, 1950. Filóloga, pintora, ceramista, directora y guionista de cine, ilustradora y fotógrafa. Alumna eterna de la Escuela “Luján Pérez”. Fue miembro de la revista La Plazuela de las Letras. Perteneció a la extinguida Asociación de Escritores Canarios Le Canariens. Pertenece a la Asociación Canaria de Escritores Canarios (la actual ACAE) y a la de Artistas Plásticos y Visuales (AICAV). Colaboradora de la Sala Canaria de la Biblioteca Nacional de La Habana (Cuba). Obras: Apoemas del Alba Escarlata (1984); Cachos (1999); La Grecia que hay en mí (Premio Internacional de Poesía “Tomás Morales”,1999); Reincidencias (2000); Ojos de Lienzo (2002); Los días quebrados (2003); Las mil y una (Premio Internacional de Poesía “Ciudad de Las Palmas”, 2005); Código de Barras (2006); Los desiertos extraños (2006); Rojo sobre negro (2007) y Los caminos del agua (2008). Participa con otros autores en: Akras (1982); Aziratum (1985); Ínsulas encantadas (2005); Mujeres de Palabra (2006); Relatos de biblioteca (2007); Mein Lesbisches Auge 6. Konkursbuch (2007); Que suenen las olas (2007); Meridiart (2008); Casa de la Cultura de La Isleta (2008); Los relatos del taller (2008); Antología de microrrelatos (2008); Antología del microrrelato y relato corto (2008); Voluntad y Palabra (2009); Poetas Canarios en Buenos Aires (2009); Los mundos de la minificción (2009), El ojo narrativo (2009) y Madrid en los poetas canarios (2010). Ha sido antologada en: Poesía en Canarias en viva voz. La voz de los poetas (1998–2002); Ilimitada voz. Antología de Poetas Españolas (1940-2002); Escritoras Canarias del Siglo XX (2003); Desde su ventana. Antología de Poetas Canarias del siglo XX (2004) y Acantilado y Silencio. Panorámica de la generación poética grancanaria de los ’80 (2004).


Su blog: http://berbel-canarias.blogspot.com/

Reflexiones
Hace ya más de un mes cayó en mis manos un librito, Doble o Nada. Librería en Triana, ya me disponía llevarme algunos libros como casi siempre, cuando me atrajo uno de esos pequeños libros que ponen en conciencia en el mostrador, dicho libro se titulaba: “Doble o Nada”.
Vaya título más raro pasó por mi cabeza, ¿será un libro de apuestas?, ¡¡¡no no lo es!! Pues, pregunte a la dependienta:

–Me podría hablar de este libro.

Ella como siempre bien dispuesta, -Pues mire usted es un libro de pequeños relatos escrito por gente canaria.

No me lo pensé dos veces, -“si no apostamos por lo nuestro, ¿quién lo va a hacer?. Sin pensármelo me lo compre.

Ahora estoy embriagado en su lectura, “¡vaya sorpresa, no hablan de apuestas no!” (por supuesto). En cambio, hablan de esos dobles que nos siguen por donde vamos. De esos dobles que desconocemos o que a veces creemos conocer. ¿No te has preguntado que es esa vocecita que habla a veces en tu mente? ¿No te has preguntado porque a veces actúas o hablas como si no fueras tú?

Doble o nada.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Incertidumbre



Recuerdos del ayer desechados por el olvido,
Circunstancias que traspasa las coordenadas de lo asumible,
Necesidad de olvidar para sobrevivir,
Pues la vida se sigue abriendo paso.

Mares, estrellas, constelaciones que se abren paso,
En un universo lleno de posibilidades.
Hojas, libros, libretas, que desata la imaginación,
Del arquitecto de historias que no llega a crear la suya.

Dejarse pintar, dejarse escribir no es algo de un buen escritor,
La incertidumbre le corroe al que conoce de historias.
¿Qué historia le deparará su novela?
Vida, mares, historia, ayer, un universo lleno de posibilidades.


José Antonio.

sábado, 18 de septiembre de 2010

CIEGOS!!!!











"Aquí no hay más mierda, pensó, usando una palabra que no formaba parte de su léxico habitual, demostrando una vez más que la fuerza de las circunstancias y su naturaleza influyen mucho en el léxico, …"













"El mundo está lleno de ciegos vivos, Creo que vamos a morir todos, morir es cuestión de tiempo, pero morir sólo porque se está ciego debe de ser la peor manera de morir, Morimos de enfermedades, de accidentes, de casualidades, y ahora morimos también porque estamos ciegos…"


Libro: "Ensayo sobre la ceguera" Saramago

Cuadros: Excepto el segundo (derecha), todos son del magnífico René Magritte.
Reflexión

Disfrutar, gozar, vivir nuevas experiencias, observar, mirar más allá de lo real, codiciar lo bueno de la vida, arte, música, compañía, un buen momento, … Palabras que tiene en común un aspecto, vivir en lucidez, vivir en los mares de la sorpresa de la vida, sincronicidad, serendipity. ¿Morir en la ceguera o vivir en la lucidez?.

¿Cómo salir de las cegueras, qué aspectos de cegueras tenemos?

Por otro lado la realidad es que somos de seres en crecimiento, seres en descubrimiento, y nos conocemos en la medida en que estamos en contacto con aquello que nos plantea situaciones, nuevos retos, nuevos descubrimientos. Circunstancias, tropiezos, largas conversaciones, nos muestra muchas veces como somos en realidad ¿era esta persona yo? ¿Yo he actuado así? ¿Qué he hecho? ¿Por qué he actuado así?

Cuando ya no queda la razón, y la circunstancia apremia sacamos lo que realmente llevamos dentro y posiblemente sea la autoprotección, el egoísmo, la comodidad, el bienestar, ¿Cuántas cosas hacemos que no forma parte de nuestro léxico habitual?.

Somos seres muy complicados, como dice Drexler: “La vida es más compleja de lo que parece”. O ¿seremos nosotros lo que nos complicamos?.

Por último, leí hace ya unos días, que no es tan complicado las cosas, los complicados somos nosotros-as…, la felicidad, la suerte, esta en estar lúcidos, tener la mente abierta, la conciencia lúcida, queda demostrado científicamente que tu vida cambia…

Actualmente vivo una época de cambio, una época muy bonita, una época de nuevos retos, una época de salir de mis cegueras y encontrar la lucidez. ¿no se nota?.


lunes, 13 de septiembre de 2010

Cada día pasan cosas...


Resulta insufrible pensar que, con la luz del sol y con el cese de la lluvia, hay miles y miles de personas que saltan de la cama y se incorporan a la vida con la indiferencia de cada día. Con la irresponsabilidad de quien cree de verdad que nunca pasa nada.
“-¿Qué tal, la vida?
-Nada como siempre.
Saldrán a la calle con legaña en los ojos y harán lo de cada día, como si no pasara nada de particular. Protestando y arrastrando los pies o sacando pecho y pisando firme, optimistas o amargados, tosiendo el primer cigarrillo o aspirando a pleno pulmón el aire fresco de la madrugada, limpio por el rocío. En el metro, o mientras desayunan,…


Andreu Martín, "Bellísimas personas"


Reflexiones


La vida se abre paso, los acontecimientos importantes se suceden, acontecimientos que marcan a las personas, etapas que quedan atrás, etapas que quedan registradas en el diario de nuestros corazones, en el diario de nuestras vidas.

-¡Ey tú!, ¿Qué tal la vida?

domingo, 29 de agosto de 2010

El príncipe, de la princesa y del cocodrilo

El cuento que les narro aquí esta sacado del libro de Jan-Philipp Sendker, “El arte de escuchar los latidos del corazón”. Dicho cuento es una parte importante y central de su libro, por ello te recomiendo que si estas leyendo o si vas a leer dicho libro no leas lo que pongo a continuación.

Nos vamos a encontrar con un lindo cuento, una historia muy bonita que no termina de la mejor manera y es que, en un principio los cuentos no eran historia de final feliz. Léanse el verdadero cuento de la sirenita por ejemplo, el cuento no acaba bien, muy lejano de lo que factoría Disney nos narra.

Ahora les dejo con el cuento titulado : El cuento del príncipe, de la princesa y del cocodrilo. Espero que lo disfruten como yo lo he disfrutado.

Érase una vez una hermosa princesa. Érase una vez. Esas palabras mágicas que transforman el mundo que te rodeaba. La habitación rosa pálido se esfumaba, y yo veía al príncipe y a su princesa y nada más.

La princesa vivía a la orilla de un gran río. Vivía con su madre y su padre, la reina y el rey, en un viejo castillo de muros altos y gruesos en cuyo interior hacía mucho frío y reinaba el silencio. La princesa no tenía hermanas ni hermanos y se sentía muy sola en la corte. Los padres apenas hablaban con su hija. Sus sirvientas solo le decían “sí princesa” o “no, princesa”, y en todo el castillo no tenía a nadie con quien hablar. Se aburría extraordinariamente. De modo que, con el tiempo, se convirtió en una princesa solitaria y triste que ya no podía recodar cuándo fue la última vez que se rió. A veces tenía la sensación de había olvidado como se hacía. Entonces se miraba al espejo e intentaba sonreír. Gesticulaba con la cara para hacer una mueca, pero ni siquiera parecía graciosa. Cuando se sentía demasiado triste bajaba al río. Allí se sentaba a la sombra de una higuera, escuchaba el sonido del río y el canto de los pájaros y las cigarras. Le encantaba el sonido del río y el canto de los pájaros y las cigarras. Le encantaba la infinidad de estrellitas que el sol vertía con su luz sobre las olas. Entonces su corazón se sentía un poco más aliviado y soñaba con conocer a alguien que la hiciera reír.

Al otro lado del río vivía un rey cuya severidad era conocida en todo el reino. A ninguno de sus súbditos le estaba permitido ser perezoso o vago. Los campesinos tenían que trabajar en sus campos sin descanso, y los obreros en sus obras. Para asegurarse de que todos cumplían su labor, el rey enviaba inspectores por toda la ciudad. Y a todo aquel que era descubierto en un descanso s le daban diez latigazos con una caña de bambú. La severidad del rey no era menos para con su hijo. El príncipe estaba obligado a estudiar de la mañana a la noche. El rey reunió a los más admirados eruditos de todo el país para educar al príncipe. Tenía que convertirse en el príncipe más listo de todos los tiempos.

Un día el joven príncipe logró escabullirse del palacio. Montó a lomos de su caballo y cabalgó hasta el río. Allí vio a la princesa, sentada en la otra orilla, poniéndose unas florecitas amarillas en su melena negra. Era la joven más hermosa que había visto en su vida, y a partir de aquel momento solo tuvo un deseo: pasar a la otra orilla.

Pero entre ambos reinos no había ni un puente ni un barquero que ayudara a los viajeros a cruzar la corriente. Los reyes estaban enemistados y habían prohibido a sus súbditos poner un pie en el río. Todo aquel que lo intentara sería castigado con la muerte. El río estaba plagado de cocodrilos a la espera de que algún pescador o campesino se acercara al agua más de la cuenta.

El príncipe quiso nadar hasta el otro lado, pero el agua no le llegaba aún a las rodillas cuando los cocodrilos se abalanzaron sobre él con sus grandes bocas abiertas. Logró retroceder hasta su orilla por los pelos. Si no podía hablar con la princesa, al menos quería verla.

Volvía cada día al río en secreto, se sentaba en una piedra y observaba a la princesa lleno de melancolía. Pasaron las semanas y los meses, hasta que al fin uno de los cocodrilos se acercó a él y le dijo:

-Llevo días observándote, querido príncipe. Sé que te sientes muy infeliz y te compadezco. Quiero ayudarte.

-¿Cómo podrías ayudarme?-preguntó el príncipe, atónito.

-Súbete a mi espalda. Te llevaré hasta la otra orilla.

El príncipe observó al cocodrilo con desconfianza.

-Es una artimaña-le dijo-.Los cocodrilos sois codiciosos y voraces. No dejáis que un ser humano salga con vida del agua.

-No todos los cocodrilos somos iguales-respondió el cocodrilo-.Confía en mí.

El príncipe no tenía elección. Si quería llegar hasta la bella princesa, debía creer al cocodrilo. Se subió a su espalda y esta le llevó a la otra orilla, como le había prometido.

La princesa no podía dar crédito cuando el príncipe apareció de pronto a sus ojos. Ella también lo había observado a menudo y en su fuero interno había deseado que encontrara el modo de cruzar el río. Entonces el príncipe sintió vergüenza y no supo que decirle. Balbuceó y carraspeó, tartamudeó cada frase, y enseguida acabaron los dos riendo. La princesa rió como hacía tiempo que no reía. Cuando llegó el momento de marcharse, ella se puso muy triste y pidió al príncipe que se quedara.

-No puedo-dijo él-. Si mi padre se enterara de que he estado aquí se pondría hecha una furia. Sin duda me encerraría y jamás podría acercarme al río. Pero te prometo que volveré.

El cocodrilo bueno devolvió al príncipe a la otra orilla del río.


Al día siguiente la princesa lo esperó con toda la ilusión del mundo. Estaba a punto de perder toda esperanza cuando vio aparecer el caballo blanco del príncipe. El cocodrilo también estaba allí y ofreció de nuevo su fiel servicio. Desde aquel momento el príncipe y la princesa se vieron cada día.
Los demás cocodrilos estaban indignados. Un día cerraron el paso al cocodrilo y al príncipe a mitad del río.
-¡Dánoslo, dánoslo!-gritaron, abriendo sus enormes bocas e intentando cazar al príncipe.
-Dejadnos tranquilos-bramó el cocodrilo, y nadó río abajo tan rápido como pudo.
Pero no tardó en estar rodeado de nuevo por los demás cocodrilos.
-Escóndete en mi boca-gritó el animal a su amigo- Aquí estarás seguro.
Abrió su boca todo lo que pudo y el príncipe se arrastró a su interior. El resto de los cocodrilos no les perdió de vista ni un solo segundo. Lo siguieron a todas partes. Esperaron y esperaron. En algún momento el príncipe volvería a aparecer. Pero el cocodrilo bueno tenía una paciencia infinita, y al cabo de varias horas los demás animales se dieron por vencidos y se marcharon de allí. El cocodrilo se arrastró hasta la orilla y abrió la boca. El príncipe no se movió. El animal lo zarandeó y le dijo:

-¡Amigo mío, corre, sal tan rápido como puedas!
Pero el príncipe siguió sin moverse.
La princesa también gritó desde la otra orilla.
-Mi querido príncipe, por favor, sal de ahí.
Pero fue en vano. El príncipe estaba muerto. Se había ahogado en la boca de su amigo.
Cuando la princesa comprendió lo que había pasado cayó también al suelo, muerte, porque se le había roto el corazón.


Los dos reyes decidieron no enterrar a sus hijos, sino incinerarlos el mismo día a la misma hora. Los reyes se insultaron y se amenazaron recíprocamente, pues cada uno de ellos culpaba al otro de la muerte de su pequeño.

Los fuegos no tardaron mucho en prender y ambos cuerpos ardieron en llamas. De las hogueras surgieron grandes humaredas. No corría ni pizca de viento y dos grandes poderosas columnas de humo se elevaron directamente hacia el cielo. De pronto se hizo el silencio, los fuegos dejaron de crepitar y continuaron ardiendo sin sonido; los borboteos del río cesaron. Hasta los reyes se quedaron callados.

Y los animales empezaron a cantar. Primero los cocodrilos. Pero los cocodrilos no saben cantar, le interrumpo yo cada noche al llegar a este punto.
-¿cómo que no? ¡Claro que saben!, responde mi padre, los cocodrilos cantan, pero solo cuando le dejamos. Hay que estar muy callados para oírlos.
-¿y los elefantes también?
-Los elefantes también.
-¿y quién más cantó ese día?
-Las serpientes y las iguanas. Cantaron los perros y los gatos, los leones y los leopardos. Los elefantes se le unieron, y los caballos y los monos. Por supuesto también los pájaros. Los animales cantaron a coro, y lo hicieron mejor que nunca. Y de pronto, nadie sabe por qué, las dos columnas de humo se inclinarón una hacia la otra. Cuanto más claro y más alto cantaban los animales, más se acercaban las columnas, hasta que al fin se tocaron y entrelazaron, convirtiéndose en una sola columna como solo saben hacerlo los amantes.

FIN



















lunes, 23 de agosto de 2010

Un poco de Amor, un poco de Jazz.

Se inclina hacia mí, sonríe y respira hondo. Oigo su voz; una voz que en realidad era otra cosa. Sonaba como un instrumento musical, un violín, no, mejor un arpa, no lograba sonar fuerte por mucho que se lo propusiera. Jamás lo oí gritar. Era imposible. Su voz era suave, dulce y muy melódica. Daba igual lo que dijera; a mí me sonaba como si cantara. Su voz podía cuidarme y consolarme, protegerme y dormirme, y cuando me despertaba, dibujaba en mí una sonrisa. Lograba tranquilizarme más que nada o nadie en este mundo



El arte de escuchar los latidos del corazón, Jan-Philipp Sendker.







Reflexión:




Actualmente estoy escuchándome una de las mejores colecciones de Jazz del mercado, Jazz in París se llama la colección. Jazz bendito Jazz. Pocos acercamientos he tenido al msimo, algún directo, una clase magistral de dos trompetistas, algo de Louis Amstrong, mucho de Norah Jonnes, algo de gente desconocida por mi entendimiento, pero al que le he abierto mi corazón. Y es que es de buen entendedor no solo el que comprende, o el que sabe, sino el que tiene el corazón abierto para escuchar: ¿Te has parado a escuchar la respiración de tu amada, su latir, sentir su voz, escuchar más allá de la vista, del tacto, de los sentidos? Sentir esa cara que nos tranquiliza, ese gesto que identificas como tuyo sin ser tuyo, complicidad ardiente en un mundo frío que lo cuestiona todo, que pone en duda todo. Sentir y sentir, vivir y vivir, escuchar y escuchar con el corazón abierto.

viernes, 13 de agosto de 2010

Es el amor..., por Arminda Almeida


ES EL AMOR…

Es el amor una lágrima, una caricia, un beso, es una mirada, una sonrisa o simplemente el silencio. Amor es mucho más que simples palabras que dicen mucho pero valen nada. Son gestos, obras, hechos. Amar es compartir temores y esperanzas, alegrías y malos ratos.

El amor lo puede todo, no entiende de tiempos ni de razones. El amor no espera, desespera pues, a veces deseoso de hacerse presente no puede, algo lo ata, lo sostiene lo limita, pero el amor no tiene fronteras.

Amamos cuando dejamos de mirarnos a nosotros mismos para mirar al otro, para mirar juntos el futuro. Cuando deseamos lo mejor para la otra persona, la protegemos, la apoyamos. Y es que el amor si no nos hace ser mejores no es amor. Debe llevarnos a la libertad. Debemos sentirnos libres junto a la persona a la que amamos. Debe conducir a la alegría, a la risa, nunca a la tristeza ni a la desdicha. Pues los sentimientos, inclusive el amor, son la mayor riqueza que poseemos las personas. Con ellos expresamos lo más íntimo de nosotros mismos. Pero si no son educados en la forma correcta pueden perjudicar nuestras relaciones con los demás, e incluso hacerlas dolorosas. Por ello hemos de ser cuidadosos, y no jugar con los sentimientos propios ni con los de los demás, hacerlo sería un signo de egoísmo e inmadurez. Puede verse el amor como un cuento en el que los protagonistas siempre son los otros, nunca el papel que tú juegas es el principal. Los papeles principales a ti sólo te los dan en otro tipo de representaciones, y si por casualidad son amorosas, son también de carácter dramático. Podríamos llegar a pensar que somos malos actores o malas actrices, que ese tipo de obras no las sabemos interpretar. Podremos aborrecer el amor y no luchar para, alguna vez, poder conseguir el papel principal en uno de esos cuentos, o bien podemos adoptar una mentalidad de superación y de lucha. ¿Y porqué no pensamos que hoy son ellos los protagonistas, pero mañana podrías ser tú?, eres buena actriz o buen actor, y podrían elegirte fácilmente para representar el papel principal.

El rival más fuerte con el que los actores y actrices, sobretodo los veteranos/as, se encuentran es el orgullo al que tienen que mantener callado, impedir que hable para que la obra pueda ser representada con éxito. Por lo demás en el amor lo que cuenta es la espontaneidad, no es válido imitar a otros. Decir también para aquellos que hayan decidido abandonar su carrera por creerse malos en este género artístico que en este mundo no hay ni buenos ni malos, basta con abrir un poco las puertas del corazón, aceptar que todos actuamos en un mismo escenario, la vida, concienciarnos de que cada uno de nosotros en imprescindible, y que a cada uno se nos a dado un guión ¿podemos cambiarlo?

NO DESESPEREIS ANTE LA POSIBLE ESPERA DE VUESTRO PAPEL PRINCIPAL.

Arminda Almeida Santana








miércoles, 14 de julio de 2010

Diatriba contra los muertos (poema)




Los muertos son egoístas:
Hacen llorar y no les importa,
Se quedan quietos en los lugares más inconvenientes,
Se resisten a andar, hay que llevarlos
a cuesta a la tumba
como si fueran niños, que pesados.
Inusitadamente rígidos, sus rostros
nos acusan de algo o nos advierten,
son la mala conciencia, el mal ejemplo,
lo peor de nuestra vida son ellos siempre, siempre.
Lo malo que tiene los muertos
es que no hay formas de matarlos.
Su constante tarea destructiva
es por esa razón incalculable.
Insensibles, distantes, tercos, fríos,
con su insolencia y su silencio
no se dan cuenta de lo que hacen.

Ángel González

Pomas o menos 1985


En uno de estos paseós por mis recuerdos he cogido un poema del escritor español Ángel González, sus poemas con tintes irónicos siempre me han atraído...

martes, 13 de julio de 2010

"El hombre en busca de sentido", Viktor E. Frank





Hace ya muchos años me leí un libro que me marcó profundamente: "El hombre en busca de sentido". Aquí señalo unas reflexiones y hablo sobre el, espero que les disfrute.
El hombre es ante todo ser-en-el-mundo, es un ser que vive en un lugar, en un tiempo concreto. Con ello quiero decir que le hombre vive de lo que hace, de la praxis, de la experiencia y desde allí da su visión, la interpreta y nos muestra como realmente es la vida. Este es el caso de Viktor E. Frankl, un hombre que vive y nos enseña a vivir desde la experiencia, desde la vida del día a día.

En esta obra el Psicólogo Frankl nos muestra la experiencia en un campo de concentración donde se estudia al preso nº119.104. Número que s traduce en Viktor E. Frankl, el narrador de la historia. Es el personaje que se estudia.

Además de su propio estudio nos habla de las distintas personas, del hambre, del paisaje desolador, de los malos tratos, de los dolores, de las esperanzas, etc.

El libro marca al que lo lee, Frankl fue uno de los pocos supervivientes del campo de concentración de Auschwitz y en el libro nos cuenta cosas como las siguientes:

-El ser humano cuando pasa necesidad se adapta a las circunstancias extremas. Aunque siempre estaba la posibilidad de lanzarse contra la alambrada electrificada. Prometió no suicidarse. Mejor la muerte por otras circunstancias, muerte que siempre estaba al acecho.

-Frankl habla de “la existencia desnuda”, que significa “no hay ninguna posesión sólo el cuerpo”. El cuerpo a partir del primer día que llegan al campo de concentración es lo único que tienen, no hay más.

-“En tales momentos no es el dolor físico lo que más nos hiere, es la agonía mental causada por la injusticia, por lo irracional de aquello”

-“La peor pesadilla es despertar de un sueño, aunque sea una pesadilla también”

-Sexualidad: No hay preocupación, todo se centraba en el hombre. Los sueños y las perversiones sexuales eran mínimas.

-Los prisioneros se aferraban a las maravillas de la naturaleza, del amanecer, recuerdan la música, el arte, recuerdo de sus vidas…

Bueno, después de todo este triste panorama ¿La vida tiene sentido?

Para Frankl lo importante, lo que hay que conseguir es un cambio de mentalidad: No hay que esperar de la vida algo sino que la vida espera algo de nosotros, el ser humano siempre tiene que dar a lo largo de su vida a la vida misma, tiene que actuar correctamente y dar lo mejor de si mismo-a.

¿Y que es el ser humano?

“El ser que siempre decide lo que es. El ser que ha inventado las cámaras de gas, pero asimismo es el ser que ha entrado en ellas con paso firme musitando una oración”


Conclusión

Para terminar quiero decir que lo leído me ha impartado, me ha puesto la piel de gallina. Esto sin duda nos hace comprobar las barbaridades que puede ser el ser humano en la vida. (No nos asombremos, el ser mismo ser humano, puede hacer cosas maravillosas como cosas terribles, esta dentro de su misma condición.) Y eso que he visto unas cuantas películas que nos muestran el horror de estos campos de concentración. Libros como el niño del pijada de rayas, que fue unos de los últimos, he estado también en Auschwitz y visto lo que queda de esta barbarie incluido he podido entrar en las literas y en las cámaras de gas. Recuerdo también haber leído algo sobre el getto de Varsovia y la GESTAPO. Pero nunca un relato real, con toda su crudeza. Aunque como dice el autor la cosa se podría contar de una manera más detallada.

Todo lo que rodea al libro, lo hace imprescindible en nuestra biblioteca, todo hace ser del libro imprescindible para comprender que la vida se puede vivir, aunque sea en circunstancias extremas. También se nos muestra que hay que luchar, luchar porque tenemos que dar a la vida muchas cosas. Pues démosle todo lo que podamos.




EL HOMBRE EN BUSCA DE SENTIDO, E. FRANK.

lunes, 12 de julio de 2010

Como dice la canción: Tu me dices "duermes", yo te digo "sueño".


Dicen los libros y mucho más la experiencia vivida, que quien madruga por gusto, o quien por necesidad tuvo que madrugar, tolera mal que otros, en su presencia, sigan durmiendo a pierna suelta, y con razón en este caso del que estamos hablando…

"Ensayo sobre la ceguera" José Saramago.

¡Vaya, vaya día agotador!. Deje por un día la rutina. Anécdotas, amigos, amigas, niña simpática de por medio, te, refresco y otra vez te. Nexo de unión entre personas ansiosas por conocer a gente distinta, yo contento por estar con ellos. Este día provoca en mi ya a estas horas una ganas tremendas de dormir, pero no me puedo ir a la cama sin mi ración de lectura, sin mi querida novela del genial escritor Saramago.

Sin duda hoy dormiré a pierna suelta, a sabiendas de haber vivido un día completo acompañado de gente que se que me quiere y que quiero profundamente. Voy a dormir a piernas suelta y que me perdone si alguno-a madrugan ante que yo (muchos lo harán). Dejaré el teléfono encendido, siempre el corazón atento a las cosas maravillosas que me aportan, y soñaré sueños que construirán algo por algún sitio (espero que llegue algo por alla, sí, sí a ti me refiero).

Bueno, a seguir leyendo y cuando el párpado caiga a soñar lindos sueños.

domingo, 11 de julio de 2010

Un poco de poemas

Una cosa bonita he conocido,
Algo fuera de lo cotidiano, a lo mundano,
Se llama Dulzura, se llama encanto,
Se llama delicadeza, se llama entusiasmo
No se si ya su corazón tiene dueño,
O si una persona como yo puede entrar en sus sueños
(pero me gustaría tener un resquicio para ser parte de ellos).
Dulce, dulce, no se si esto es de mi parte un atrevimiento.,
Si es una locura pasajera, o un capricho del momento.
Pero si quiero que te quedes con esto como un recuerdo,
Como algo que llego a tus manos en un determinado momento.
Guárdalo simplemente o si no tíralo
Tenlo como algo, como un principio o
Como letras que se las lleva el viento…
Pero esto no lo olvides,
Eres dulzura, eres encanto
Eres delicadeza y entusiasmo.
Eres una cosa bonita que he conocido,
Fuera de lo cotidiano y lo mundano.

José Antonio

No dejes que nadie te quite tus sueños,
Que nadie te prive de hacer lo que mejor haces,
Los sueños son los que nos hace movernos y trabajar,
Por eso te digo, lucha, lucha por ellos,
Y así das el primer paso para conseguirlos.
No tenga prisa por encontrarlos,
Pero tampoco pares en hallarlos,
Se paciente pero también insistente,
Y ya verás que llegarán,
Y que Dios te lo pondrá:
Por ahí dice: Pide y se te os dará,
Y se que con insistencia todo lo conseguirás.

José Antonio

lunes, 5 de julio de 2010

Primer contacto: Ensayo sobre la ceguera.


Por primera vez leo un libro de Saramago y de entrada me ha marcado el comienzo del libro.
Ensayo sobre la ceguera no es otra cosa sino una aproximación a las cegueras que vive nuestro mundo. ¿qué pasa si metemos en un mismo saco las cegueras de muchas personas juntas? ¿qué ocurre si metemos en un mismo saco las consecuencias de nuestros actos y las repercusiones de nuestros que haceres cotidianos que digamos, no son nada considerados ni respetuosos para con el prójimo?
¡Tachan! ¡Sorpresa!

Sin duda, no es nada halagüeño lo que nos espera si la ceguera continua, el precipicio moral del cual se cierne el ser humano puede tener unas consecuencias desastrosas, y que inequívocamente puede llevarlo a su propia aniquilación.

Bueno, seguimos leyendo y espero seguir con los ojos bien abiertos.

sábado, 26 de junio de 2010

El amor conoce formas que nos resultan extrañas.

-“¿De que tiene miedo?

-No lo se

-No tendría que preocuparse por nada. Es usted su hija, ¿por qué duda de su amor?

-Nos abandonó.

-¿Y qué tiene que ver una cosa con la otra?

-¡Todo!-Le dije. La voz del fiscal.

-¿por qué? El amor conoce formas tan diferentes. Julia, tiene tantos rostros distintos, que nuestra imaginación no alcanza a representárselos todos. La gracia está en reconocerlo cuando lo tenemos delante.

-¿y por qué resulta tan difícil?

-Por que solo vemos lo que conocemos. Solo confiamos en los demás para hacer las cosas que nosotros mismos seríamos capaces de hacer, tanto en lo bueno como en lo malo. De ahí que reconozcamos al amor principalmente en la imagen que nos haemos formado de él. Deseamos ser amados del mismo modo que amamos. Cualquier otra forma nos resulta inquietante. Le salimos el paso con dudas y desconfianzas, malinterprentamos sus señales, no comprendemos su idioma. Nos quejamos. Afirmamos que el otro no nos ama, pero lo que hace en realidad es, quizá amarnos de otro modo, su modo; uno que nos resulta extraño. Espero que comprenda mis palabras cuando haya concluido mi historia.

-No entendí lo que decía. Pero confié en él.

"El arte de escuchar los latidos del corazón" Jan-Philipp Sendker.

amor-eterno.jpg

Reflexiones:

Dos semanas y sigo con su sabor, su recuerdo, su tacto. Dos semanas y suma y sigue, pues todo lo que queda en mi de la lectura de este maravilloso libro son cosas positivas. Nos encontramos con un libro que recomiendo desde aquí, es una novela, un relato, un cuento maravilloso sobre el amor. Pero no el amor que vivimos cotidianamente en nuestro mundo, sino un amor que va más allá del tiempo, del espacio, de las circunstancias de la vida, de los prejuicios, de las críticas, de la esclavitud, de la posesión, y un largo etcétera.

Si dunda para mi ha sido como llenar de nuevo mi vaso de la esperanza en que existe realmente el amor y de que el amor supera muchas veces nuestra visión del mismo (y porque no, que el amor llegará alguna vez a mi vida).

La protagonista de nuestra historia desconoce de que le hablan, sólo al final todo cobra sentido, un sentido que le hará cambiar todo lo que había pensado antes y verá a su padre con los ojos correctos.

Por otro lado me plantea a mí muchas cosas, muchas dudas sobre la superficialidad sobre la que vivimos, un mundo donde hacemos trascender cosas que realmente no importan, situaciones que nos bloquean y que realmente son superficiales. Cuando realmente hay un problema importante dar un abrazo no significa nada, mirar con exactitud la factura de una compra no tiene sentido, mirar donde te sientas, en que lugar te colocas, que los amigos vayan o vuelvan, que si los demás te ven bien, o el aparentar ante los demás no significa nada, no es importante., que la fortuna te sonríe, nada importa. Sólo importa, sólo importa el amor. Ese es el amor que nos habla el libro.

José Antonio.

domingo, 20 de junio de 2010

Eterno Saramago


Desde Fuerteventura, la isla vecina, se te recuerda. En el aeropuerto de la isla me entere de la noticia, y enseguida busque información sobre tu despedida. ¿Despedida? Te encuentras en el corazón de mucha gente, y tu gente canaria en especial te recordamos cada vez que leemos tus palabras, cada vez que miramos a Lanzarote, …

Tengo el compromiso de leerme un libro tuyo, lo tengo aquí pendiente de ser leído, “Ensayo sobre la ceguera”. Y lo voy a empezar hacer desde hoy.

Saramago sigues vivo entre nosotros, tu recuerdo será eterno, será ahora más que nunca vivo y vives entre tu gente canaria.

José Antonio


sábado, 29 de mayo de 2010

Es la ira, el miedo el que te vuelve ciego o sordo


Tienes que aprender a meditar sobre este asunto- le dijo-Quien vive sin ojos debe mantenerse alerta. Parece más sencillo de lo que es. Debe sentir cada movimiento y cada respiración. En cuanto se despiste o desconcentre, sus sentidos lo conducirán al error,… Si soy impaciente…, si la ira hace mella en mí… El problema no son los ojos o los oídos Tin Win. Es la ira lo que te vuelve ciego o sordo. Es el miedo lo que te vuelve ciego o sordo. Es la envidia; la desconfianza. El mundo se encoge o se sale de quicio cuando te enfadas o sientes temor. Y no solo nos pasa a nosotros, sino también a los que ven con los ojos. La diferencia es que ellos no lo saben.

Todo ser humano, toda criatura terrestre, tiene miedo. Nos envuelve como hacen las moscas con los excrementos de buey. Los animales salen huyendo; se escapan o corren o vuelan o nadan hasta que consideran que ha pasado el peligro o hasta que caen muertos de agotamiento. Los hombres no somos mucho más inteligentes. Intuimos que no existe un lugar en el que podamos escondernos del miedo, pero aun así lo intentamos. Aspiramos a ser ricos y poderosos; nos hacemos ilusiones de ser más fuertes que los demás; intentamos dominar; a nuestros hijos y nuestras mujeres, a nuestros vecinos y amigos. El despotismo y el miedo tienen algo en común: son ilimitados. Pero con el poder y la riqueza sucede lo que con el opio, que en mi juventud probé más de una vez: ninguno de los dos cumple sus promesas. El opio no me aportó la felicidad eterna; me hizo desear cada vez más. El dinero y el poder no vencen al miedo. Solo hay una fuerza superior a él. El amor.


"El arte de escuchar los latidos del corazón" de Jan-Philipp Sendker.
Reflexiones:
Cuando veo estas palabras, estos pensamientos, etc. Muchas cosas me pasan por la cabeza, muchas ideas, muchas vivencias, etc. La envidia, la desconfianza en los demás, el estar por encima de los demás, el querer ser más de lo que somos, el hacer del otro nuestro capricho personal, etc., nos muestra el miedo de la persona en ser tal como es o la envidia de no tener lo que realmente se es, o el deseo de tener lo que no se tiene y quisiéramos tener. Todo esto y demás nos hace llegar a un grado de insatisfacción en nuestra vida.
Según el budismo, el deseo es el desencadenante de todos las insactifacciones, de todos lo dolores, pero ¿cómo poder eliminar este deseo?.
Estamos en una sociedad que nos dice que tenemos que superarnos día a día, pero no para ser mejores personas sino porque hay que estar por encima del otro que te puede quitar tu trabajo, estar por encima del otro para tener un mejor trabajo, estar por encima del otro para tener ese mejor coche, ese mejor chalet, o simplemente ser mejor porque yo soy el más guapo, el más inteligente, el más…

Estamos en una sociedad donde el compararse con los demás este de moda, soy guapo quiere decir soy más guapo que…, soy listo quiere decir soy más listo que…, etc.

En definitiva, estamos en una sociedad que crea inseguridad en la persona si no tiene determinadas cualidades, si no supera distintos retos, si no tiene determinado amor o pareja, si no tiene determinada carrera, etc. Con ello no quiero decir que es bueno y bonito tener lo anterior, todo lo contrario estaría muy bien, sino que el fin, el objetivo no debe ser poseer estas cualidades, no, todas estas cualidades han de partir de la configuración de la persona y del ser persona.
Ser persona implica un desarrollo personal, afectivo, sexual, psicológico, físico, espiritual, etc. y de esto nos hemos olvidado. Sin duda, estas cualidades no lo podemos adquirir solos, necesitamos de los demás, es con los demás como más y mejor podemos adquirir muchos de los aprendizajes.
En definitivo, sólo si conseguimos ser ricos como personas podemos obtener por añadidura nuestra felicidad, eso es fundamental, o por lo menos es un primer paso que hay que dar.

Quiero concluir diciendo que el libro esta siendo un verdadero descubrimiento, me esta encantando. Es uno de los grandes momentos de mi vida como humilde lector.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Meditación

Regreso a mi lugar de reposo después de tanto tiempo fuera, el lugar sigue siendo apacible, la serenidad rodea al igual que el agua mi lugar de meditación y descanso.

Esta vez me acompaña la bella de los ojos rasgados, rostro oriental marcado por la historia, y es que por mucho que lo intentemos siempre queda registrado en nuestras arrugas, cicatrices, sonrisas, silencios.

Hemos llegado ya a la cabaña y nos disponemos a dejar la mente y el alma en hibernación, en reposo, en silencio, en tranquilidad, en paz.

La lucha comienza, nuestras mentes divagan, navegan, viaja por lugares que queremos apartar, disipar, borrar aunque sea por unos momentos.

Gracias a nuestros años de experiencia en este misterioso y a su vez sencillo arte, en poco tiempo, aquietamos nuestra mente. Ya solo con nosotros mismos, paradójicamente estamos más cerca de toda nuestra realidad.

Despierta, despierta, la realidad llama otra vez, ¿pero qué es lo real? ¿La realidad de un mundo que esclaviza a todo el que se ilusiona con ella? ¿La realidad de un mundo que hay que liberar? ¿La realidad, maldita realidad?...

Despertamos como siempre en paz, en harmonía, pero con una duda eterna: ¿Y ahora qué?

Después de cenar y pasar una noche navegando por los mares de estrellas y sonidos de la noche, nos disponemos a coger la barca. Es de día, todo brilla, ya estamos en la mitad del lago, cuando por casualidad los dos entonamos la misma pregunta: ¿Cuándo regresaremos a nuestro lugar de reposo?


¡PALABRAS!

“Palabras para cantar. Palabras para reír. Palabras para llorar. Palabras para vivir. Palabras para gritar. Palabras para morir”
J.A. Labordeta.