viernes, 19 de julio de 2013

Aprender a discernir para elegir bien -1-


Nos encontramos ante otro de los grandes aprendizajes vitales, que según Carlos Alemany, hemos de atender para caminar hacia el desarrollo vital de la persona. En este caso es El discernir bien.
Aprender a discernir para elegir bien.



Nuestra vida está marcada por decisiones, las decisiones que tomamos en nuestra vida nos hace, nos configura, pues ellas, nos dice lo que somos, lo que queremos llegar a ser, la ilusión que generamos, etc. Buenas y malas decisiones nos configuran, ¿no te has preguntado porque muchas veces tomamos malas decisiones?  De todo esto y más nos habla el autor, Carlos Rafael Cabarrús en este artículo.

Pues sin más, nos introducimos en el mundo de las elecciones, todo ello desde las reflexiones que resumo de Carlos R. Cabarrús.
 Carlos Rafael Cabarrús s.j. (Guatemala, 1946) Es antropólogo y actual Vicerrector de Integración Universitaria de la Universidad Rafael Landívar, en Guatemala. Fue durante mucho tiempo maestro de novicios jesuitas, donde obtuvo la experiencia psico-espiritual que lo llevó a la preocupación por la metodología del discernimiento cristiano. Es autor de numerosos títulos sobre espiritualidad y antropología.



Tomar decisiones implica saber los verdaderos motivos que nos mueve a ella, no confundir razones con ideales. Discernir es aclarar mi mente, aclarar mis motivaciones, discernir sobre ello, pues hay muchos factores en juego en una elección. Discernir conlleva tomar una decisión, elegir. Discernir implica tomar unas técnicas y unas actitudes humanas de discernimiento (actitud de escoger lo positivo, la felicidad, la vida).
La conciencia: Todos buscamos la felicidad y la conciencia es el gran patrón para discernir. Nuestra conciencia, voz, necesita unos criterios para poder actuar, son los valores. Que se informa con datos científicos, conocimientos de situaciones y relaciones. Seguiremos las voz de la conciencia positiva (no las negativas o compulsivas). Primer punto clave: La voz de la conciencia reconoce la propia valía y sabe aceptar las responsabilidades e integrar la culpabilidad sana.
Los valores: La felicidad es la vida y la vida es la suma de valores. Los valores son las cosas positivas. Nos referimos a los valores humanos universales, a los que tiene que ver con la vida individual y colectiva.
La experiencia del mal:  al mal nos referimos a optar en libertad por los contravalores, la negación de la vida y de la vida de los demás. Como seres libres debemos formarnos humanamente para así poder discernir lúcidamente y escoger la vida, frente a los impulsos de muerte en nuestro interior y en la sociedad.
(continúa)
En la próxima publicación veremos que para optar por la vida, para optar por nuestra felicidad, (para tomar decisiones correctas), hemos de cultivar diversas actitudes básicas, actitudes imprescindibles.
 Seguiremos reflexionando gracias a Carlos Cabarrús.
Sacado de: 14 Aprendizajes vitales,VV.AA. Editado por Carlos Alemany, Serendity, Desclée.

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J.A. Labordeta.