martes, 4 de mayo de 2010

Reflexión en torno a la palabra: No


La palabra no es de las palabras más difíciles para algunas personas y en cuyo aprendizaje puede emplearse largo años.

No es negación, frontera, ruptura, rechazo. El no es libertad, definición de límites. La palabra no nos protege de fatalismos. En ella balbuceamos nuestra independencia y autonomía.


La cultura, el entorno, la escuela nos educa para el sí y poco a poco nos sentimos culpables para el no.


Muchas veces nos sentimos culpables al decir no. Aprender a decir no sin sentirse culpable es un camino de maduración personal que hemos de recorrer como fidelidad de nuestros límites, deseos auténticos, etc.


El no también puede ser la clave que nos cierra a nosotros mismos, hay un no defensivo, ya que hay muchas personas que utiliza el no de forma compulsiva como respuesta a las demandas del entorno. Este no es un no muro, que nos separa de los demás. Este no nos aísla.

Tenemos que aprender a decir no asertivamente, sin violencia, con firmeza amable, que sea capaz de conciliar el no con la demanda concreta del si a la persona interlocutora.
No debo pretender que el otro asuma mi no, sino asumirlo yo, que el otro sepa que el que dice no es un hombre o una mujer libre. situado, histórico, tal vez equivocado pero capaz de amar flexible, sabio para dudar. El crecimiento personal exige muchas veces decir no a todo lo que suponga querer ser otro, tendencia necrófilas, sacrificios humanos y justicia.

La palabra no ayuda muchas veces a la otra persona a encontrar el camino en su sana libertad, tal vez no se nos comprenda pero hemos de hacerlo que se nos escuche con toda la verdad de las motivaciones que apoyen sanamente nuestro no, si consideramos adecuado expresarla.

Fuente: Treinta palabras para la madurez.
Mis reflexiones:
Que difícil es decir no, el miedo a ser abandonado, a perder lo que se tenía muchas veces nos hace no decir no. Hace unos meses vivi una situación de un tal vez, o un quien sabe, o puede que ocurra, y muchas veces esa situación es más dura que dar la respuesta de: no.

Un no si se dice de la mejor manera es una posibilidad de seguir por otro camino, es la posibilidad de seguir creciendo.
Estoy de acuerdo con el autor que un no verdadero no tiene por que ser un fin, sino un continuar un camino en crecimiento. Hay situaciones en que hay que decidir dar el paso del no y seguir caminando.
Un no tampoco tiene que ser para toda la vida, es flexible, entra también el factor humano, nos podemos equivocar.

Un saludo.

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“Palabras para cantar. Palabras para reír. Palabras para llorar. Palabras para vivir. Palabras para gritar. Palabras para morir”
J.A. Labordeta.